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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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Tribunales

Juicio por vender tabaco falsificado desde Mallorca a toda España

La fiscalía pide siete años de cárcel a tres acusados de traer a Son Servera toneladas de producto desde Polonia, falsear las marcas y distribuir los paquetes a través de una página web

Los dos acusados que se han presentado al juicio, este miércoles durante la vista oral en Palma.

Dos hombres polacos han sido juzgados este miércoles por vender grandes cantidades de tabaco de contrabando desde Mallorca a toda España. La fiscalía reclama para ellos sendas condenas de siete años de prisión y un tercer implicado está fugado. Según la acusación, los tres traían desde su país grandes cargamentos de tabaco para empaquetarlo en Son Servera y venderlo después a través de una página web. Un investigador de la Agencia Tributaria ha declarado que se incautaron 867 kilos de tabaco y que se encontraron ingresos de más de 700.000 euros. Los dos sospechosos han negado en el juicio tener cualquier relación con esta actividad clandestina y sus abogados han solicitado la nulidad de la causa al entender que los registros fueron ilegales.

Los hechos se remontan al año 2014, según ha explicado en la vista oral el entonces jefe de la unidad operativa del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) de la Agencia Tributaria. Las autoridades polacas informaron a las españolas de la llegada a Mallorca de grandes cantidades de tabaco a bordo de camiones, por lo que se inició una investigación. Uno de estos cargamentos contenía 1.420 kilos, señaló este testigo. Las pesquisas permitieron identificar primero a un hombre polaco, que tenía alquilado un local cerca de la oficina de Correos de Son Servera y realizaba numerosos envíos de paquetes a toda España. Según comprobaron, tenía una empresa con «gastos muy grandes y ventas muy pequeña, pero con reiteradas retiradas de dinero», lo que levantó las sospechas de que se realizaba «una actividad comercial no declarada».

Dos de los acusados negaron cualquier relación con la venta ilegal y el tercero está fugado de la justicia

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El SVA identificó después a otros dos hombres polacos residentes en la zona y recabó abundante información hasta que el 12 de mayo de 2016 llevó a cabo la fase de explotación de la operación. Los investigadores registraron ese día una nave agrícola en Sant Llorenç donde se almacenaba el tabaco. Allí encontraron una máquina antigua para triturarlo y secarlo. En el local de Son Servera, situado en la calle Joana Roca, y utilizado como centro logístico, hallaron grandes sacas de tabaco y etiquetas falsificadas de diferentes marcas, entre ellas Winston, Camel, Fortuna, Chesterfiel, L&M y Marlboro. Allí se empaquetaba el producto para luego remitirlo a los compradores a través de la cercana oficina postal. «Los envíos eran tan frecuentes que iban los empleados de Correos a buscarlos», ha contado el investigador. En la operación se incautaron en total 867 kilos de tabaco. Además, en un domicilio de Cala Bona donde residían dos de los acusados encontraron «impresoras industriales y ordenadores». En este inmueble, ha dicho el funcionario, se atendían los pedidos a través de la página web www.tabacoshop24.com. Según la fiscalía, el grupo realizó más de 11.300 envíos de tabaco de contrabando desde Mallorca.

Tres delitos

Los dos acusados que han comparecido en el juicio celebrado en un juzgado de lo penal de Palma han negado cualquier relación con la venta ilegal de tabaco. Solo han respondido a las preguntas de sus abogados y han afirmado que «nunca» enviaron ningún paquete, ni atendieron pedidos ni tuvieron ingresos por esta actividad. Uno de ellos ha asegurado que tenía una cuenta corriente común con el procesado que está huido porque le «había hecho un favor» tiempo atrás. También ha reconocido que la nave agrícola estaba alquilada a su nombre, pero ha dicho que solo estuvo allí una vez y que «no sabía qué se hacía allí».

La fiscalía acusa a los tres sospechosos de delitos de contrabando, contra la propiedad industrial y grupo criminal, por los que pide sendas penas de siete años de prisión y 600.000 euros de multa. El juicio sigue mañana con la declaración de varios peritos.

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