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El cabecilla de los ladrones de Pere Garau viajó a Mallorca cuatro veces en patera

La Policía constata que habían pasado a perpetrar asaltos cada vez más violentos, con armas blancas y martillos

Moulay L., el presunto cabecilla de la organización, el miércoles en el juzgado. B. Ramon

Moulay L., el argelino de 41 años considerado el cabecilla de la organización de ladrones instalada en seis casas okupadas de la zona de Pere Garau, en Palma, viajó a la isla cuatro veces en patera en los últimos cinco años. Es uno de los indicios que maneja la Policía Nacional para acusarle de organizar la entrada irregular de migrantes en España. Tras su último viaje parece que decidió asentarse aquí y montó una banda responsable de al menos 151 delitos en los últimos meses. Sus miembros eran todos jóvenes argelinos, inmigrantes irregulares, instalados primero en la tristemente célebre casa okupada de la calle Manacor, y tras su cierre, repartidos en otros seis edificios okupados de la zona. En los últimos meses se habían vuelto cada vez más violentos, y habían pasado de los hurtos al descuido a robos con lesiones. A una de sus víctimas le rompieron el brazo de un martillazo durante un asalto en la calle a plena luz del día.

Los responsables de la operación Alssariq (ladrón en árabe), los inspectores jefe Gonzalo Calleja, de la Unidad Contra Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF) y Javier Gallego, del Grupo de Investigación del Distrito Centro, desgranaron ayer las pesquisas que llevaron a desmantelar la banda y acabaron con varios de sus miembros, incluido el presunto cabecilla, en prisión.

Policías inspeccionan el lunes una de las casas okupadas. | CNP

Moulauy L. fue identificado por la Policía Nacional por primera vez en 2016, cuando llegó en una patera a Mallorca. Luego volvió a su país, y regresó a la isla otras tres veces, en 2018, 2020 y 2021. Los investigadores creen que se encargaba de organizar los viajes y patronear las embarcaciones, por lo que le acusan de un delito de favorecimiento de la inmigración ilegal. Además, han constatado que no le cobró el viaje a un menor que introdujo en el último trayecto, con la condición de que una vez en Mallorca actuase a sus órdenes en la banda que presumiblemente se disponía a montar, lo que supondría un delito de trata de seres humanos con fines delictivos.

Tras su última llegada a Mallorca decidió establecerse aquí. Contactó con una veintena de compatriotas, todos en situación irregular y algunos menores fugados de centros de acogida. Y montó una legión de ladrones, con su base de operaciones en la tristemente célebre casa okupa de la calle Manacor, donde se alojaban y comerciaban con efectos robados. Con el tiempo fueron organizándose mejor, se repartían las zonas y las labores delictivas. Durante el verano saquearon a decenas de turistas en las playas de Palma, y se tornaron cada vez más violentos.

Pasaron de los hurtos al descuido a los atracos con armas blancas. A una de sus víctimas fueron a buscarla a su domicilio para amedrentarla después de que les denunciara. Le atacaron con cuchillos y le rociaron con un aerosol de pimienta.

Armas intervenidas a la banda. | CNP

El pasado 20 de septiembre dos de ellos atracaron a un hombre que se disponía a ingresar una cantidad de dinero en metálico en un cajero automático de Palma. Uno de ellos le amenazó con un arma blanca y el otro le propinó un golpe en el brazo con un martillo que le provocó una fractura.

Varios de los miembros de la banda fueron también los responsables del incendio en el interior de la casa okupa de la calle Manacor, después de que intentaran robar a una de las residentes.

La casa incendiada fue clausurada, y los miembros de la banda se disgregaron por otros seis edificios okupados en los alrededores de Pere Garau. Allí fueron a buscarles los agentes de la Policía en la última fase de la operación Alssariq, desarrollada el pasado lunes. Fueron detenidos ocho sospechosos, entre ellos el cabecilla, el único que no vivía en una casa okupa. Se sumaron a los otros cinco jóvenes que habían sido arrestados dos semanas antes, en la primera fase de la operación, contra los considerados más violentos de la banda. La Policía les imputa la comisión de 151 delitos en los últimos meses, aunque admiten que la cifra final puede ser muy superior. Moulay L. fue conducido el miércoles por la tarde a disposición judicial junto otros miembros de la banda, e ingresó en prisión.

Operación Alssariq: de los hurtos a los robos cada vez más violentos Policía Nacional / Policía Local Palma

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