Los propietarios del inmueble incendiado se apresuraron este lunes a tapiar las entradas aprovechando que había sido desalojado. Durante toda la mañana varias patrullas de la Policía Local montaron guardia en la puerta para asegurarse que nadie rompía los precintos y volvía a meterse dentro, sobre todo ante las dudas de que su estructura hubiera quedado afectada por el fuego.

Varios jóvenes que vivían en el edificio okupado pasaron la noche en la calle, a la espera de que les dejaran entrar a recoger sus documentos y efectos personales. Uno de ellos era Wajdi, un marroquí de 32 años, que llevaba cinco meses en la casa. «Éramos unas veinte personas las que vivíamos aquí. Mi amigo y yo estábamos en el primer piso, y ayer no nos enteramos de cómo empezó el fuego. Nosotros no somos delincuentes. Ayudamos a aparcar coches en es Portitxol y ganamos unos quince euros al día, que nos dan para comer. Ahora no sé que vamos a hacer. Estamos en la calle y no sabemos adónde ir».

Dos de los okupas esperaban en la calle. | X.P.

Uno de los dueños del edificio se presentó este lunes con una cuadrilla de obreros para cerrar los accesos. «Me han avisado del Ayuntamiento para que aprovechara ahora, que ha sido desalojado, y lo tapie antes de que se vuelvan a meter», comentaba.

«El edificio era de mi abuelo, luego lo heredó mi madre y ahora es de mis dos hermanos y yo. Queremos venderlo para que construyan pisos, pero en junio lo okuparon. En cuanto nos enteramos presentamos una denuncia, pero como ya estaban dentro no hemos podido hacer nada», añadió.

Arde el edificio 'okupa' de la calle Manacor Redacción Sucesos