Los restos del catamarán de 50 pies que el pasado lunes se incendió en su amarre del Real Club Náutico de Palma fueron reflotados con éxito tras una complicada y espectacular operación que se prolongó desde las 09.00 hasta las 16.00 horas y en la que participaron de manera coordinada operarios de la empresa contratada por la aseguradora de la nave siniestrada y personal de marinería del Real Club Náutico de Palma (RCNP).

El catamarán se encontraba semihundido en el pantalán exterior del RCNP desde que el pasado lunes fue pasto de las llamas. Las causas del incendio son de momento desconocidas, aunque todo apunta a que se debió a una sobrecarga eléctrica en el interior de la embarcación.

El reflotamiento se llevó a cabo mediante la colocación de varios globos de aire comprimido en su estructura. En cuanto el catamarán alcanzó un nivel óptimo de flotabilidad, con una distancia de más de un metros y medio entre su parte más baja y el fondo marino del puerto, fue remolcado hasta el foso del astillero Audax Marina, ubicado junto al edificio social del RCNP.

Un incendio destruye un catamarán en el puerto de Palma Irene R. Aguado / José Luis Miró / DM

La primera parte del remolque corrió a cargo de una gabarra, pero en el tramo final, debido a lo angosto del canal, se optó por el uso de embarcaciones del equipo de marinería y buceo del RCNP. Esta parte de la operación fue, sin duda, la más “delicada y compleja”, según explicó Eduardo Florit, contramaestre del club que estuvo al frente de la coordinación de los equipos. 

Ya en el astillero, los restos carbonizados del barco fueron izados con el travellift de Audax Marina y quedaron despositados en la explanada, a la espera de que la Policía Nacional, que instruye las diligencias del siniestro, autorice el desguace gran parte de la nave, de la que apenas podrían haberse salvado algunos apéndices como las hélices o, quizás, el mástil. 

El catamarán, de nombre Argonaut, tenía 50 pies de eslora y seis de manga. Sus dos cascos y el resto de piezas estructurales estaban construidas con fibra de carbono, lo que lo hacía muy ligero en relación a su tamaño.

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Arde un catamarán en el puerto de Palma Irene R. Aguado