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Socorrista

El héroe de la playa de Santa Pola

El socorrista José Domingo salvó la vida a una bebé de un año que se había atragantado con un cubito de hielo y no tenía respiración

José Domingo, socorrista en la playa del Carloti, junto a la bebé.

«Fue la mayor satisfacción de mi vida». Así cuenta José Domingo cómo se saldó, con final feliz, su historia tras salvarle la vida a una bebé de un año atragantada por culpa de un cubito de hielo hace una semana en la playa del Carloti, en Santa Pola, Alicante.

Cerca de las dos de la tarde del sábado 14 de agosto, en uno de los arenales de Santa Pola, una niña sufrió un atragantamiento tras ingerir un hielo industrial cuando su madre, en un amago por intentar paliar su dolor de encías, se lo pasaba por la boca. Los familiares que acompañaban a esta progenitora y su bebé comenzaron a pedir auxilio y socorro ante la desesperación y ansiedad de no saber cómo actuar. José Domingo, socorrista y sanitario de Cruz Roja, recogió la urgencia de inmediato. Según cuenta este responsable de puerto en la playa del Carloti, saltó de la silla de vigilancia sin pensar y con el desfibrilador en mano corrió hacia el lugar de los hechos. «Vi a una niña de un año, de la edad de mi hijo, con la cara amoratada por no poder respirar y a una madre con un ataque de ansiedad», relata el sanitario.

José Domingo, inmediatamente, supo qué hacer. Maniobra de Heimlich. «Con cada compresión en su espalda mi corazón iba aún más rápido... Cuando la giraba y veía su cara, cada vez más amoratada, el mundo se me venía abajo», cuenta. Así, tras 16 largas compresiones y unos minutos de angustia en los que el tiempo es vital, la bebé expulsó el hielo y su llanto se oyó desde la lejanía. «Su color cambió por completo en el momento en el que comenzó a respirar. Esa imagen no me la voy a poder quitar de la cabeza en la vida», narra el sanitario.

Dejando atrás este duro momento, la madre tuvo que ser atendida a la llegada de la ambulancia por estar sufriendo un ataque de ansiedad. A la niña le pusieron una mascarilla de oxígeno y tras las pertinentes pruebas comprobaron que internamente estaba todo en orden.

Las gracias al héroe comenzaron a llegar en forma de abrazos, besos y halagos. «Le has salvado la vida, te estaré eternamente agradecida», le decía la madre de la bebé. Sin embargo, cuando este héroe cayó en su soledad, el llanto se apoderó de él. «Me puse a llorar cuando asimilé todo lo que había pasado. Para mí fue un llanto de victoria», relata.

Este sanitario no es la primera vez que actúa, hace dos semanas auxilió a una mujer a la que se le había explotado una arteria pulmonar, provocándole un atragantamiento con su propio coágulo de sangre. Dos semanas en UCI, está en perfecto estado. «Siempre he pensado que lo primero son las personas y me siento profundamente orgulloso de poder haber ayudado a alguien», relata José Domingo.

Una problemática que no cesa

En los últimos tres años se han contabilizado en España 1.443 muertes por ahogamiento, lo que se traduce en que cada día fallece una persona ahogada. «La asfixia por atragantamiento es la tercera causa de muerte no natural de nuestro país, solo superada por los suicidios y las caídas y no verás por ningún sitio una campaña de sensibilización e información de dicho problema», denuncia Viqueira. Asimismo, el coordinador incide en la necesidad de seguir las indicaciones del personal y respetar las normas en casos donde haya peligro de baño.

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