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Investigación

Los padres del bebé de Oviedo en estado crítico admiten que "le tiraban al aire para jugar"

Los progenitores del menor, de cuatro meses y con daños cerebrales, niegan el maltrato pero admiten que suelen lanzarlo “para hacerle reír”

El Hospital de Oviedo.

El Hospital de Oviedo.

El personal de la UCI Pediátrica del HUCA de Oviedo vive con el corazón en un puño desde la noche del sábado, cuando un bebé de cuatro meses ingresó en el centro sanitario en estado crítico. El menor llegó pasada la medianoche al complejo de La Cadellada con graves daños cerebrales y hematomas en el cuerpo después de que sus padres, un joven matrimonio de La Corredoria, llamaran a los servicios de emergencia supuestamente al ver que el niño apenas reaccionaba a la hora de suministrarle el biberón. Los sanitarios vieron en las lesiones indicios de un posible maltrato y activaron el protocolo para estos casos, culminado con la detención de los progenitores en la mañana del lunes. Una vez delante del juez, negaron haber maltratado al menor pero admitieron su sospecha de que los daños pudieron deberse a su costumbre de lanzar al bebé al aire “para hacerle reír”.

La magistrada decidió dejar en libertad con cargos a la pareja de veinteañeros a pesar de que la Fiscalía solicitó su ingreso en prisión ante un posible riesgo de fuga. No obstante, les retiró provisionalmente la patria potestad sobre el bebé en estado crítico y su hermana de 18 meses de edad hasta que se esclarezca lo sucedido. La defensa de los arrestados, a cargo del letrado José García Ovies, insistió en la inocencia de sus clientes. “Es una desgracia”, indicó el abogado, aliviado al conocer la decisión del juzgado de dejar en libertad a los sospechosos de un delito de lesiones en el ámbito doméstico.

Mientras tanto, el bebé seguía al cierre de esta edición debatiéndose entre la vida y la muerte en el hospital. El diagnóstico apunta a que los graves daños cerebrales podrían causarle la muerte o incluso dejarle graves secuelas si finalmente consigue recuperarse. Fuentes del caso apuntan a que se trata de un niño que nació de manera prematura. Esta circunstancia fue esgrimida también por la defensa ante el juez para justificar la posibilidad de que las lesiones cerebrales se produjesen de manera inocente cuando sus familiares le hacían gracietas pasándose al pequeño de brazo en brazo.

Los sanitarios justifican sus sospechas en marcas de dedos aparecidas en el cuerpo del menor en forma de pequeños moratones. El abogado de los padres, por su parte, reivindica el hecho de que no haya daños internos para descartar cualquier tipo de intencionalidad.

La decisión de la jueza llegó después de casi cinco horas de interrogatorios y deliberaciones en unos juzgados en cuyos exteriores se agolpaban una treintena de familiares y amigos del matrimonio gitano detenido a la espera de recibir noticias. “No se lo merecen”, comentaba en voz alta una de las mujeres apostadas frente al palacio de justicia de Llamaquique en referencia a los jóvenes arrestados.

Sin antecedentes

Quienes conocen a la pareja, vecina de la zona de Cuatro Caños, dicen poner la mano en el fuego por su inocencia. El matrimonio no tiene antecedentes penales, cuenta con otra niña de 18 meses con buen estado de salud y llevan una “vida normal” gracias a la venta de chatarra y otros productos en el rastro. Todo ello choca con los informes iniciales de los sanitarios. Si bien, la defensa confía en que la aportación de nuevas pruebas permita demostrar su inocencia. Los testimonios de los allegados y un vídeo del niño sonriente son algunas de las armas con las que pretenden demostrar la inocencia de unos padres que dicen estar destrozados por lo ocurrido.

En lo que respecta a la tutela de los dos menores, de momento los padres tendrán prohibido hacer visitas al bebé en el HUCA, así como a la niña de 18 meses. No obstante, hoy está prevista la celebración de una reunión entre el abogado de la familia y el Principado para concretar las condiciones de las medidas establecidas por la jueza.

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