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Los impulsores del club cannábico de Llubí, absueltos porque creían actuar legalmente

Considera que lo hicieron por un «error invencible» ante la tolerancia de Guardia Civil y Policía Local

Los tres responsables de la asociación, durante el juicio en la Audiencia en 2019. | B.P.

Los tres responsables de la asociación, durante el juicio en la Audiencia en 2019. | B.P.

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia absolutoria a los tres responsables del club cannábico de Llubí, que fueron acusados de tráfico de droga tras una intervención de la Guardia Civil en la que se intervino 81 kilos de marihuana, al estimar que fueron víctimas de un «error invencible», concepto jurídico que implica que estaban convencidos de que estaban actuando legalmente. En este sentido resultó clave la declaración de un testigo, que fue teniente de alcalde del municipio y responsable de la Policía Local, que manifestó que los acusados informaron de su intención de crear la asociación en una reunión que mantuvieron en el ayuntamiento, en la que participaron representantes de la Guardia Civil y la Policía Local.

El Tribunal Supremo da respuesta al recurso presentado por la fiscalía tras la absolución de los tres acusados por parte de la Audiencia Provincial en 2019. Según se declaró probado en esa sentencia, los acusados crearon en 2011 la Asociación Balear para el Estudio e Investigación del Cannabis (ABEIC), asumiendo los cargos de presidente, secretario y tesorero. Inscribieron la asociación en el registro del Govern balear y alquilaron diversas fincas en las que cultivaban marihuana, que posteriormente repartían entre los socios en su sede.

Mantuvieron esa actividad hasta septiembre de 2015, cuando la Guardia Civil realizó una intervención en la que irrumpió en las seis fincas que tenían alquiladas y se incautó de más de 120 plantas de marihuana, con un peso total de 81 kilos. En la operación fue detenido el secretario de la asociación.

En el juicio al que fueron sometidos en la Audiencia Provincial en 2019 los tres acusados se enfrentaron a una petición de pena de siete años de prisión para cada uno. El tribunal los absolvió finalmente al considerar que actuaron movidos por un «error invencible», convencidos de que estaban actuando legalmente. El ministerio fiscal recurrió la sentencia con el argumento de que se sustentó en una «motivación absurda», y consideró que ninguno de los testigos que declararon en el juicio dejó acreditado que las Fuerzas de Seguridad estuvieran al tanto de los cultivos y transmitieran a los acusados la idea de que era algo permitido. El fiscal cuestionó abiertamente la declaración del ex teniente de alcalde de Llubí por entender que tenía un interés directo, ya que era miembro de la asociación y propietario de una de las fincas que tenían alquiladas. En su recurso la fiscalía hacía también hincapié en la gran cantidad de droga intervenida.

Estaban tan convencidos de su legalidad que llegaron a denunciar varios robos de plantas ante la Guardia Civil

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El Supremo basa su sentencia en el análisis del «error invencible», es decir, si los acusados tenían la plena convicción de que actuaban legalmente. Recuerda que la creencia de legalidad se vio reforzada por el conocimiento y tolerancia de la asociación por quienes tendrían encomendada su persecución. Y vuelve a aquella reunión, en la que informaron a representantes de la Guardia Civil y Policía Local de su intención de crear la asociación, en la que un mando de la Benemérita les habría manifestado que podían realizar los cultivos siempre que estuvieran señalizados y tanto el Ayuntamiento como la Guardia Civil supieran dónde estaban.

El Alto Tribunal entiende que el hecho de que el teniente de alcalde y responsable de la Policía Local se hiciera miembro de la asociación y les arrendara una finca «pudo llevar a la lógica convicción de que actuaban conforme a la ley». Y recuerda que esta convicción les llevó a denunciar varios robos de plantas ante la propia Guardia Civil en los años previos a la intervención de 2015.

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