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Entra en prisión el policía local de Palma que acosó por ser lesbiana a la concejala Sonia Vivas

La Audiencia ha rechazado todos los recursos para evitar el ingreso y el funcionario tendrá que cumplir tres años y cinco meses de cárcel

Rafel Puigrós, el día que fue juzgado en la Audiencia

Rafel Puigrós, el día que fue juzgado en la Audiencia

Rafel Puigrós, el agente de la Policía Local de Palma, que fue condenado por acosar a la hoy concejala Sonia Vivas porque no le gustaba su condición de lesbiana, ha ingresado esta semana en prisión. Los tribunales han ido rechazando todos los recursos que el exfuncionario municipal ha ido presentado en los últimos meses para retrasar su entrada en prisión. La última baza que le quedaba era su petición de indulto y pese a que no se ha resuelto, los jueces han rechazado que la propuesta de la medida de gracia pueda retrasar su ingreso en la cárcel. Es la segunda vez que Puigrós es encarcelado. En su momento el juez Penalva ya lo envió a la cárcel al tener conocimiento de que el policía había estado coaccionando a una expareja de Vivas, al enterarse de que la concejala le había denunciado por acoso cuando ella estuvo trabajando de policía local en Palma. Ahora, el agente condenado afronta un largo periodo entre rejas, ya que tiene que cumplir una condena de tres años y cinco meses de prisión.

Han pasado ya tres meses desde que la Audiencia ordenara la entrada en prisión de este policía local. Poco antes el Supremo había ratificado la sentencia condenatoria en su contra. Todos los jueces que han intervenido en este caso han coincidido en que Puigrós estuvo acosando a su compañera Vivas porque no aceptaba que fuera lesbianaEl policía actuó junto a su compañero Alberto Juan, quien también fue condenado, si bien este agente seguirá en libertad condicional, ya que su pena no supera los dos años de prisión. Los dos agentes del orden, según se describía en la sentencia, actuaron «movidos por su odio y desprecio a la condición homosexual de una compañera de la unidad motorizada nocturna de Palma, y convirtiéndolo en la forma habitual de relacionarse con ella, hicieron chistes, gestos y mofas de ella».

Además de visitar a una expareja de Vivas, con el objetivo de que declarara contra ella, Puigrós presentó también una denuncia falsa contra la concejala. La acusó de haber agredido a un detenido en las dependencias policiales. Sin embargo, se descubrió que el día que situó la supuesta agresión, Vivas no fue a trabajar porque estaba disfrutando de un permiso.

Puigrós ha sido uno de los agentes más activos en el movimiento que se ha organizado contra el juez Penalva y el fiscal Subirán. Además, hace pocos meses se le permitió la entrada en el cuartel de Sant Ferran, en pleno periodo de restricciones y toque de queda, para asistir a un supuesto homenaje que se le organizó a su hermano, también policía, con motivo de su jubilación. El agente condenado no tenía autorización para entrar en el cuartel, ya que había sido expulsado de la Policía Local. A pesar de ello, no tuvo ningún problema para entrar en el comedor del cuartel. Además, también fue recibido por varios mandos.

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