Un joven mallorquín ha sido condenado a dos años de prisión por violar a una compañera de instituto de Palma durante un viaje de estudios a Bilbao. El acusado, de 18 años, forzó a la víctima, de 19, a mantener relaciones sexuales en el hotel donde estaban alojados. Aprovechó que estaba ebria y la inmovilizó para vencer su resistencia. La fiscalía y la abogada defensora alcanzaron un acuerdo de conformidad y los hechos han sido calificados como un delito de abuso y no de agresión sexual, como le imputaba inicialmente el ministerio público. Además, se ha apreciado la atenuante de reparación del daño porque el chico consignó antes del juicio 6.280 euros para indemnizar a la víctima.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 8 de febrero de 2018 en un hotel de Bilbao, como refleja la sentencia de la Audiencia Provincial de Vizcaya. Allí estaban alojados un grupo de estudiantes de un instituto de Palma que estaban de viaje de estudios.

Los dos jóvenes se conocieron allí, ya que uno acudía al centro educativo en turno de mañana y el otro, por la tarde. Aquella noche ambos estuvieron bebiendo alcohol en el hotel junto a otras compañeras del instituto. Ambos salieron a fumar a la puerta del establecimiento. Estaban ebrios y se dirigieron a la habitación de él, aunque la chica pensaba que estaban entrando en su propia estancia. Cuando se percató del error, la joven le dijo al acusado que quería irse de allí. Él le dijo que necesitaba ir al baño y luego la acompañaba a su habitación.

Cuando salió del aseo, llevaba solo los calzoncillos. Empujó a la víctima sobre la cama y la inmovilizó con una mano mientras con la otra la desnudaba. La chica se resistía y gritaba, pero él le mandó callar, le tapó la boca y la penetró sin preservativo. Luego la obligó a practicarle una felación.

La joven, debido al consumo de alcohol, se quedó dormida en esa habitación. Cuando despertó, comprobó que el chico estaba abusando de ella otra vez. Finalmente, aprovechó que el acusado fue al baño para vestirse y marcharse a su habitación. Le contó lo ocurrido a dos compañeras y a un profesor y cuando al día siguiente regresó a Palma, habló con sus padres, presentó una denuncia y acudió a Son Espases, donde fue examinada por un forense.

De agresión sexual a abuso

La fiscalía calificó los hechos como un delito de agresión sexual, que rebajó a abuso sexual tras el acuerdo de conformidad alcanzado con la defensa.

El joven compareció ante la sección sexta de la Audiencia Provincial de Vizcaya y reconoció los hechos, por los que aceptó una condena de dos años de prisión y una orden de alejamiento que le prohíbe acercarse a menos de 500 metros y comunicarse con la víctima durante el mismo periodo. Además, deberá cumplir un curso formativo de educación sexual e igualdad.