La operación Troleo, desarrollada de forma conjunta por la Guardia Civil y la Policía Nacional, permitió desarticular la semana pasada una organización criminal que se dedicaba a sustraer coches de lujo. Según los investigadores, los delincuentes compraban a bajo precio vehículos que habían tenido un accidente y colocaban sus elementos identificativos, como la matrícula o el número de bastidor, en coches robados, que eran vendidos tanto en España como en otros países europeos. La Guardia Civil y la Policía han intervenido 63 vehículos que podrían haber sido sustraídos y han detenido a diez sospechosos. [Vea aquí la galería].

Los investigadores de la Guardia Civil y la Policía Nacional inspeccionaron a finales de mayo una nave industrial en el polígono de Son Castelló, en Palma, donde la organización tenía un «inmenso taller» donde desmontaban los vehículos y sustituían los elementos identificativos de los coches sustraídos por otros que habían comprado tras sufrir un accidente.

La organización estaba liderada por varios ciudadanos de nacionalidad francesa, italiana y española, y estaba asentada en distintos lugares de España: Alicante, Badajoz, Córdoba, A Coruña, Valencia y Mallorca. En total se llevaron a cabo diecisiete registros domiciliarios. Los investigadores se incautaron de 63 vehículos de alta gama que se sospecha que podrían haber sido sustraídos. También se intervinieron 45 placas de matrícula y abundante documentación de vehículos de diversos países, como Alemania e Italia.