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Derrumbe de un edificio en Palma: "¡Todos fuera, rápido, que esto se hunde!"

Un inmueble de dos plantas de la plaza Quartera, sometido a una reforma integral, se desplomó sin causar heridos - Técnicos municipales de Urbanismo examinaron el estado de su estructura

La finca estaba deshabitada, por lo que no se han producido daños personales B. Ramon

Tres operarios que se encontraban trabajando en la mañana de ayer se vieron sorprendidos al desplomarse dos encofrados del inmueble en obras del número 2 de la plaza de la Quartera de Palma. Por fortuna, los trabajadores consiguieron abandonar el lugar instantes antes del derrumbe, después de que uno de ellos diera la voz de alarma.

«¡Todos fuera, rápido, que esto se hunde!», gritó un obrero a sus otros dos compañeros. Al parecer, el trabajador, de origen africano, vio cómo se resquebrajaba toda la estructura. Sin pensárselo dos veces, los otros operarios dejaron de lado sus faenas y salieron al exterior. Acto seguido, una montaña de escombros sepultó por completo el lugar donde ellos se encontraban.

El incidente ocurrió sobre las once y media de la mañana de ayer en el número 2 de la plaza de la Quartera. El inmueble estaba deshabitado y estaba siendo sometido a una reforma integral para tratar de rehabilitarlo. Al parecer su fachada estaba protegida y esto planteaba algunos problemas añadidos a la hora de acometer las obras. Una parte de la construcción ya estaba apuntalada con anterioridad para evitar un posible derrumbe. Algo que finalmente ocurrió ayer.

Nada más tener conocimiento del siniestro, efectivos de Bombers de Palma se desplazaron hasta el inmueble afectado para comprobar cuál era el alcance de los daños. Asimismo, técnicos de Urbanismo del ayuntamiento de Palma examinaron minuciosamente los restos de la vivienda para tratar de comprobar si la estructura había resultado afectada.

Agentes de la Policía Local acordonaron este punto estratégico de paso del Casco Antiguo de Palma, que conecta la Plaza Mayor con las Avenidas. Algunos transeúntes, ajenos al alcance del siniestro, trataron de buscar un atajo saltándose el precinto. Tras ser recriminados por los policías, desistieron en su empeño.

«Se veía venir»

«Uno de los obreros estaba muy afectado y no ha parado de llamar a su familia para contarle lo que le había acurrido», apuntó Sendoa, dueño de La Tortillería, colindante al edificio siniestrado. «Hemos oído un estruendo enorme y se ha llenado todo de polvo», resaltó. «Les dimos unos refrescos para tranquilizarlos», señaló.

Por su parte, Ignasi Ignacio, dueño del restaurante Plaer Natural no se mostró sorprendido por el derrumbe del edificio pegado a su establecimiento. «Se veía venir. Siempre que llovía, caían trozos. Por fortuna no les dio a nadie. Los dueños fueron precavidos y ya lo habían apuntalado », apuntó.

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