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Semana negra | No nos espere, no iremos a verle a la cárcel

Una cervecita en una mano y el taburete robado en la otra.

Una cervecita en una mano y el taburete robado en la otra.

Los periodistas que informamos de sucesos y tribunales estamos ya bastante acostumbrados a lidiar con insultos y amenazas. Solemos capearlos y no darles demasiada importancia, pero hay situaciones que son intolerables. El pasado lunes, un hombre fue juzgado en la Audiencia Provincial por violar a una chica. Cuando acabó la vista y dos policías se lo llevaban de nuevo a prisión -donde cumple condena por otra agresión sexual‑, el acusado se dirigió al periodista de este diario que cubría el caso. Le llamó por su nombre y, con evidente tono amenazante, le espetó: «A ver si te pasas un día por la cárcel». Era la segunda vez que trataba de amedrentarle. Poco antes, durante un receso, ya comentó sobre el mismo redactor. «Este se va a enterar cuando salga de la cárcel». A un periodista de otro medio también le increpó, acusándole en falso de haberle hecho una foto mientras estaba en el calabozo.

El individuo en cuestión ha dado muestras de ser peligroso. Además de sus condenas por hechos violentos, protagonizó en la Audiencia un grave incidente cuando le comunicaron la primera de sus sentencias. Cogió unas tijeras y amenazó a los funcionarios que le anunciaron su inminente ingreso en prisión. De ahí que sus amenazas no suenen precisamente a broma.

Quizá este acusado cree que tenemos algo personal contra él, pero nada más lejos de la realidad. No somos jueces, ni policías. Somos periodistas. Nada más, pero tampoco nada menos. Y no, no pensamos ir a verle a la cárcel.

El ladrón que se llevó un taburete de la terraza de Can Joan de s’Aigo

Si tienes que robar algo, hazlo con desparpajo. El domingo de la semana pasada, sobre la una del mediodía, el individuo de la foto se pasea tranquilamente, cervecita en mano, por delante de la terraza del Can Joan de s’Aigo en las Avenidas de Palma. Y como quien no quiere la cosa, coge al vuelo uno de los taburetes del establecimiento y se lo lleva. Cruza la calle en medio del tráfico sin perder la compostura y sin dejar de darle a la birra, y desaparece de la vista en cuestión de segundos. Cuando algunos viandantes alertaron a los encargados de la heladería no había ni rastro de él ni del taburete. La incógnita es para qué lo querría. ¿Se está amueblando la casa poco a poco? 

Agradecimiento vecinal por el rápido auxilio a una niña

La comunidad de propietarios de una urbanización de sa Cabaneta hizo llegar esta semana al Ayuntamiento de Marratxí una nota de agradecimiento para la Policía Local y los Bombers, por su eficaz actuación para liberar a una niña a la que se le había quedado atrapado un brazo en una apertura de aspiración de una piscina infantil el pasado día 18. La pequeña no podía sacar el brazo, y los bomberos actuaron de forma expeditiva. Arrancaron la tubería y liberaron a la pequeña.

Una agresión en Manacor llega a juicio doce años después

La Audiencia Provincial tiene previsto juzgar mañana una agresión ocurrida en Manacor hace casi 12 años. En el ámbito judicial es conocido el retraso que acumulan los juzgados de la capital del Llevant, aunque no es habitual que un asunto se demore tanto tiempo. Los hechos en cuestión ocurrieron en diciembre de 2009, cuando dos obreros se enzarzaron en una discusión. Uno de ellos propinó varios golpes al otro, que respondió golpeándole con una azada en la cabeza y causándole lesiones muy graves. La fiscalía pide dos y cuatro años de cárcel respectivamente para los implicados, que tendrán que hacer un gran ejercicio de memoria para recordar lo que ocurrió aquel 16 de diciembre de 2009 a la una de la tarde.

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