Desde la introducción en Mallorca de grandes partidas de cocaína y hachís mediante paquetes postales hasta su venta a los consumidores en Son Banya. Una exhaustiva investigación de la Policía Nacional se ha llevado por delante a tres organizaciones diferentes que colaboraban en el tráfico de drogas. La operación Cherry, desarrollada a lo largo de un año, se ha saldado con la detención de catorce sospechosos, entre los que hay españoles, colombianos, un dominicano, una boliviana y un marroquí, y de los que diez han ido a prisión. También se han intervenido diez kilos de cocaína y cinco de hachís.

Fuentes de la Policía Nacional explicaron ayer los entresijos de la operación Cherry. Empezó hace más de un año, con los seguimientos por parte del Grupo I de Estupefacientes a los miembros de distintas organizaciones que, ante las dificultades provocadas por la pandemia, habían empezado a colaborar en la distribución de la droga.

Las investigaciones condujeron en una primera fase a la detención el 3 de marzo en Palma de un español en el momento de recoger un paquete que le habían enviado a través de una empresa de mensajería. En su interior había tres kilos y medio de cocaína. A partir de aquí fue desmantelada una banda que desde Consell se dedicaba a la introducción en la isla de grandes partidas de droga. Fueron arrestadas cinco personas más, todas españolas.

Los investigadores, en Son Banya.

Los investigadores, en Son Banya. CNP

Del piso franco a Son Banya

Los agentes detectaron los contactos de los detenidos con otra banda, integrada por ciudadanos sudamericanos y cuyo cabecilla residía en Barcelona, que presuntamente se dedicaba también a la introducción en la isla de grandes cantidades de droga. Se traba de un grupo familiar muy hermético, formado por personas de total confianza del jefe, como su exmujer y su hijo.

Las pesquisas policiales permitieron descubrir que esta organización contaba con una especie de piso franco en el que esconder la droga en Palma antes de ser distribuida. Este lugar, la «guardería» en argot policial, estaba en la barriada palmesana de la Bonanova. Allí se centró la segunda fase de la operación. En los dos registros domiciliarios realizados el pasado 3 de mayo fueron intervenidos más de cinco kilos de cocaína. El principal sospechoso fue sorprendido contando dinero en su domicilio, que intentó esconder bajo un sofá cuando irrumpió la Policía. Tenía 40.000 euros en metálico. Hubo cinco detenidos.

Los investigadores siguieron tirando del hilo, que les condujo hasta una tercera organización. Se trataba del clan de la Fefa, un grupo familiar dedicado a la venta final de la droga en varios domicilios de Son Banya.

Allí se presentaron los agentes, apoyados por un fuerte contingente de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) el pasado día 18. En los tres registros realizados en Son Banya apareció otro kilo de cocaína, así como una gran cantidad de marihuana y dinero en efectivo. Aquí hubo dos detenidos.

De forma paralela, la semana pasada fue arrestado en Barcelona el presunto cabecilla de la segunda organización.

En total la operación Cherry se ha saldado con la detención de 14 personas, de las que diez ingresaron en prisión, y la intervención de diez kilos de cocaína, cinco de hachís, numerosas papelinas de heroína y 50.000 euros.