Un ultra del Real Mallorca fue condenado ayer a pagar una multa por agredir a un vigilante de seguridad en el estadio de Son Moix en mayo de 2019. El acusado ha admitido que propinó una patada en la espalda al empleado durante una trifulca antes de un partido y se ha declarado autor de delitos de lesiones y resistencia. Además, deberá indemnizar a la víctima con 800 euros.

Los hechos ocurrieron poco antes de la dos de la tarde del 5 de mayo de 2019 en uno de los accesos al estadio, donde iba a disputarse un partido de primera división entre el Real Mallorca y el Sporting de Gijón. Varios aficionados mallorquinistas se enzarzaron en una pelea y un grupo de vigilantes acudió al lugar. Los radicales la emprendieron entonces contra uno de los trabajadores. El procesado propinó una fuerte patada en la espalda a la víctima, que cayó al suelo. A consecuencia de la agresión, el vigilante sufrió diversas lesiones en la rodilla, la mano y el pecho.

La fiscalía solicitaba inicialmente una condena de un año de prisión, mientras el trabajador atacado, que ejercía la acusación particular a través del abogado Eduardo Luna, reclamaba tres años de cárcel para el acusado. Ayer, antes de la celebración del juicio, las partes han alcanzado un acuerdo de conformidad. El joven reconoció los hechos ante la magistrada en un juzgado de lo penal y se declaró autor de ambos delitos, por los que finalmente abonará una multa que ronda los mil euros. Además, deberá indemnizar al perjudicado con 800 euros por las heridas que le causó y pagar otros 1.500 euros de costas.