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Paul Lee Waugh Acusado de homicidio que ha sido absuelto por el jurado

«He pasado dos años en prisión por un crimen sin ninguna prueba contra mí»

Francisco Jesús Terrassa, abogado del hombre absuelto, critica la «falta de medios» en los juzgados

Paul Lee Waugh, durante la entrevista el pasado jueves en Palma.

Paul Lee Waugh, durante la entrevista el pasado jueves en Palma. Guillem Bosch

La vida de Paul Lee Waugh (Middlesbrough, Reino Unido, 1983) dio un vuelco el 27 de abril de 2018. A las puertas del pub de Magaluf donde trabajaba, un turista recibió una brutal patada en la cabeza y murió días después. Waugh estuvo dos años en prisión preventiva por el crimen y se enfrentó a peticiones de hasta 15 años de cárcel por homicidio. Un jurado popular acaba de declararlo inocente.

¿Qué sintió al escuchar que el jurado le declaraba inocente?

Es muy difícil expresarlo con palabras, tenía emociones mezcladas. Habían pasado tres años hasta llegar a ese momento. Estaba enfadado por la situación vivida y feliz porque se había hecho justicia.

¿Qué ocurrió exactamente aquella noche?

La camarera me explicó que un cliente había agredido a su pareja un par de veces. Oí un gran ruido y me dijo que había tirado un vaso en la puerta. Yo pensé que iba a hacerle algo a su novia, estaba muy preocupado por lo que podía pasarle a la chica. Salí a la calle para pararle. Intenté sujetarlo y él tropezó en un pequeño escalón. Se giró y vino hacía mí levantando los puños. Pensé que iba a atacarme, le di un manotazo en la cara con la mano izquierda y cayó de espaldas. Había mucha gente rodeándole, él se quedó aturdido y yo me fui para atrás. Entonces oí un golpe y entré en el local.

¿Vio a la persona que le dio la patada en la cabeza?

No, yo no lo vi.

En los vídeos de las cámaras de seguridad del local se le ve afectado por lo ocurrido. ¿Pensó que la víctima estaba tan grave?

No, en absoluto. Nosotros seguimos trabajando hasta que cerramos el local. No recuerdo cuándo supe que había estado en el hospital y había muerto.

Unos días después la Guardia Civil lo detuvo. ¿Qué se le pasó entonces por la cabeza?

Yo no lo entendía. Estaba asustado y preocupado... No sabía qué estaba ocurriendo. Los guardias me dijeron que estaba acusado de asesinato. Pensé que era un error, que aquello no era real. Cuando me llevaron al juzgado pensé que se aclararía todo y podría irme a casa. Contesté a todas las preguntas, reconocí que le había dado el manotazo, porque siempre he mantenido la misma versión y pensé que quedaría libre.

Pero el juez le envió a prisión y estuvo dos años recluido. ¿Cómo fue su estancia en la cárcel?

Todo era muy confuso. Mis emociones eran terroríficas, sentía impotencia, porque no podía hacer ni aclarar nada. Cuando estás en prisión todo el mundo cree que eres culpable. Te tratan como a un criminal. A mis familiares les pedí que no vinieran a verme. Solo mi hijo, que tenía siete años, me visitó. Cuando se acababa y se lo llevaban era el peor sentimiento del mundo. Es muy duro estar dos años en prisión por un crimen sin ninguna prueba contra mí.

En el juicio dijo que llegó a pensar en el suicidio.

Sí. No veía una salida, no podía ver el final, y lo pensé dos o tres veces. Me avergüenza contarlo.

También se emocionó mucho al hablar de su hijo. ¿Cómo ha vivido su familia esta situación?

Absolutamente devastados. Mi hermano no podía trabajar, mi madre acabó en hospital... En este tiempo han fallecido tres familiares de los que no pude despedirme. Ha sido durísimo.

Salió de prisión en abril de 2020, poco después de decretarse el confinamiento.

Sí, tuve que depositar una fianza de 10.000 euros. Todo el mundo estaba encerrado entonces por el coronavirus, pero para mí fue recobrar la libertad, aunque fuera en mi casa.

La fiscalía y la acusación particular le acusaron de homicidio y pidieron 12 y 15 años de cárcel.

Estaba aterrorizado. Pensaba que iba a perderme toda la infancia de mi hijo. Tenía el convencimiento de salir porque era inocente, pero estaba asustado. Mi abogado no paró hasta encontrar la verdad, estaba seguro de que teníamos pruebas para demostrar que no era culpable.

¿Por qué cree que le acusaron si, como ha concluido el jurado, no había pruebas?

No lo sé, me lo he preguntado muchas veces. Quizá era un objetivo fácil. Yo nunca había tenido ningún incidente violento. Me dedicaba a trabajar y estar con mi hijo. Todos los que me conocen pueden decir que soy un hombre tranquilo.

¿Se siente víctima del sistema judicial?

En parte sí, en parte no. Mi abogado también es parte del sistema. Al final el veredicto ha sido de inocencia, es decir, el sistema ha funcionado. Aunque ha sido un gran error que me haya pasado dos años en la cárcel sin pruebas.

¿Tiene pensado reclamar una indemnización?

Para ser honesto, de momento solo pienso en continuar mi vida y pasar tiempo con mi hijo. No hay dinero que pueda compensar lo que he pasado. Ahora trabajo de fontanero y electricista y tengo claro que jamás volveré a trabajar en Magaluf.

¿Qué le diría a la familia de la víctima?

Me gustaría decirles que espero que encuentren la verdad y se haga justicia.

Entrevista a Francisco Jesús Terrassa, abogado de Paul Lee

¿Qué cree que ha fallado en este caso?

Es cierto que el sistema judicial, entendido en su conjunto, ha acabado por absolver a Paul, no podemos hablar de un triunfo o un éxito, pues siendo inocente ha pasado dos años en prisión, y eso no puede justificarse como un mal menor. Ha fallado la evidente falta de medios y sobrecarga de los juzgados. La dedicación de un tiempo adecuado al asunto y el acortamiento de los tiempos de espera hubiera podido evitar o disminuir la estancia en prisión preventiva de Paul, incluso quizás ahorrarle el juicio.

En Balears hay muy pocos precedentes de jurados populares que absuelvan al acusado.

Si en general acaban en condena, diría yo que debe ser porque se presentan pruebas concluyentes.

El letrado Francisco Jesús Terrassa. | GUILLEM BOSCH

¿Cómo ha sido la defensa en este asunto?

En este caso había circunstancias que desde luego complicaban la labor defensiva. Por ejemplo, había un testigo vital, el único que reveló la existencia de una patada desde su llamada al 112, diciéndoles que intervinieron tres personas, que alguien había sido golpeado y que después, otra persona, le pateó la cabeza. Era un turista residente en Inglaterra. No fue llamado en fase de instrucción pese a que fue solicitada esta declaración, sino que se dejó para el juicio. El Brexit complicó esta situación porque supuso no tener obligación legal de testificar. Había preocupación por si no podía ser localizado o surgía algún impedimento para declarar en el juicio. Vistas las dificultades, se pudo obtener una declaración jurada, bajo pena de perjurio en su país, y dio su versión, que encajaba perfectamente con los otros elementos de prueba. Finalmente, pudo declarar ante el jurado.

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