Dos peritos han abonado hoy la tesis del tercer hombre sobre la agresión mortal a un turista en Magaluf en abril de 2018. Según las conclusiones de su análisis de las cámaras de seguridad, la víctima no fue atacada por el empleado de un pub que está siendo juzgado por homicidio, sino por otro individuo que no ha sido identificado durante la investigación. Estos especialistas han tratado de demostrar al jurado popular que las imágenes evidencian que el acusado no estaba junto a la víctima cuando esta recibió la patada en la cabeza que a la postre acabó con su vida. 

Según el informe elaborado por estos peritos -un detective privado y un ingeniero informático- a petición de la defensa, el auténtico agresor es un cliente del local cuyo aspecto coincide con la descripción que un testigo ofreció tres días después de los hechos. A su entender, los vídeos muestran cómo la víctima recibe una patada en la cabeza cuando el trabajador del pub, que se enfrenta a una petición de la fiscalía de 12 años de cárcel, ya había regresado al interior del establecimiento tras tener un altercado con ella. 

A preguntas de la fiscalía y del propio magistrado que preside la vista, han admitido que sus conclusiones son «interpretaciones», basadas en parte en las reacciones de otras personas que presenciaron los hechos. Además, lamentaron que las filmaciones disponibles presenten «cortes» y que hay momentos no disponibles.

Durante la cuarta sesión del juicio, las dos forenses que practicaron la autopsia han explicado que la víctima, norirlandés de 30 años, presentaba dos graves traumatismos en la cabeza, uno de ellos «compatible» con una patada y otro típico de una caída. Según han señalado, el situado en la parte lateral le causó graves lesiones cerebrales por las que fue necesario someterlo a dos intervenciones quirúrgicas. De la segunda operación surgieron complicaciones que desencadenaron su muerte

Las forenses han restado importancia al hecho de que la víctima no fuera trasladada a un hospital hasta casi tres horas más tarde, ya que los sanitarios que lo atendieron tras la agresión no detectaron la gravedad de su estado, posiblemente «enmascarado» por la intoxicación etílica que presentaba. Aunque han afirmado que hubiera sido mejor atenderlo «cuanto antes», han sentenciado que «no se habría evitado su muerte».