La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a 17 años y cinco meses de prisión al hombre que en agosto de 2019 entró a robar en una vivienda de València y violó a la moradora del piso, una anciana de 93 años. La sentencia considera probado que después de que ésta le entregara el dinero que portaba en su cartera, 85 euros, el procesado en vez de abandonar el inmueble, “aprovechando la limitada capacidad de defensa de su víctima debido a su avanzada edad”, arrastró a la nonagenaria hasta uno de los dormitorios de la casa, la arrojó sobre la cama y la agredió sexualmente.

La Sala no ha apreciado ningún tipo de eximente o atenuante al considerar, en base a los informes forenses y la prueba practicada, que el ahora condenado era plenamente consciente de sus actos por más depravados que estos sean. Así, los forenses del Instituto de Medicina Legal de València descartaron que el acusado padezca un trastorno de la personalidad que afecte a su imputabilidad, y que “presenta una inteligencia y voluntad dentro de los límites de la normalidad”. Y lo único que apreciaron en sus entrevistas con el procesado fue lo que denominan “amnesia judicial”, donde no recordaba las circunstancias que le comprometen, según refleja la sentencia.

El acusado, de 36 años, reconoció en el juicio haber entrado en la vivienda y que la anciana lo sorprendió robando. Según su versión, le exigió dinero y empezó a forcejear con ella. “Se me cruzaron los cables y pasó lo que pasó”, se justificó diciendo que había ingerido muchas drogas y no había dormido nada. No obstante, la forma en la que accedió al inmueble y la agilidad mostrada para luego huir descolgándose por los cables del ascensor desde un segundo piso, indican que no estaba especialmente afectado por el alcohol o las drogas.

Los hechos, de los que informó en su día Levante-EMV, ocurrieron sobre las cinco de la tarde del día 7 de agosto de 2019 cuando el condenado accedió al interior de una finca de València tras fracturar el cristal de la puerta. Una vez en el rellano y desde una ventana de la escalera comunitaria que comunica con el patio interior, accedió a la ventana del domicilio de una mujer de 93 años. Cuando la dueña del piso regresó a casa se encontró al procesado en el pasillo y éste la arrastró hasta el salón por la fuerza, “donde le exigió que le hiciera entrega de todo el dinero que tuviera al tiempo que le golpeaba reiteradamente en la cara y le presionaba fuertemente su garganta, hasta el punto de impedirle momentáneamente la entrada del aire”, según los hechos probados en la sentencia.

El condenado se apoderó de 85 euros, pero pese a los ruegos de la anciana para que no le siguiera golpeando porque ya no tenía más dinero, suplicándole que abandonara su casa, éste la arrastró hasta el dormitorio donde la violó.

Unos vecinos acudieron al escuchar los gritos de auxilio de la anciana, lo que hizo que el violador huyera de descolgándose por la ventana hacia el patio interior. Tras perseguirlo unos testigos y lograr retenerlo con la ayuda de unos comerciantes de la zona, la policía procedió a su detención. El acusado ofreció fuerte resistencia y agredió a uno de los agentes, de ahí que le condene también al pago de una multa de 270 euros por un delito leve de lesiones al policía y tres meses de prisión por resistencia a agente de la autoridad.

Por el delito de violación a víctima especialmente vulnerable por razón de su edad la Audiencia Provincial lo condena a trece años de prisión y cuatro años más por el robo con violencia consumado y no en grado de tentativa, al haber tenido disponibilidad del dinero (85 euros) aunque fuera por un espacio breve de tiempo.

Las lesiones se saldan con una simple multa

No obstante, respecto de las lesiones que le provocó a la nonagenaria, como éstas fueron la mayor parte derivadas de la violación, principalmente las psicológicas, la Sala solo le impone una multa de 540 euros por la paliza previa a la agresión sexual al calificarlo de de un delito leve de lesiones con la agravante de abuso de superioridad.

En concepto de responsabilidad civil el condenado deberá indemnizar a la anciana con 48.390 euros por las secuelas psíquicas y daños morales. De hecho, la víctima padece desde entonces “un trastorno de estrés postraumático que persistirá el resto de su vida”.