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Rafael Pedrosa: «La gente tiene que entender que un dron es una aeronave, no un juguete»

«Desde el 1 de enero no se puede volar un dron sin estar registrado en la página de AESA, con multas de 600 a 250.000 euros»

Entrevista a Rafael Pedrosa, sub inspector de policía de la Unidad de Seguridad Aérea M. Mielniezuk

A finales del año pasado la Policía Nacional puso en marcha en todas las jefaturas de España las Unidades de Seguridad Aérea, encargadas de aplicar la nueva normativa europea que regula el uso de drones, para evitar que interfieran con las aeronaves convencionales. El subinspector Rafael Pedrosa es el primer miembro de esta unidad en Palma.

¿Cuáles son las funciones de la Unidad de Seguridad y Protección Aérea?

Principalmente actuar como policía administrativa para regular el espacio aéreo y que haya una convivencia entre las aeronaves que ya existían y las nuevas, como son los drones. Se trata de implementar la nueva normativa, que ha entrado en vigor este año, informar a la gente de los requisitos necesarios para realizar el vuelo de forma segura y sin cometer ninguna infracción y, en su caso, sancionar las conductas peligrosas.

¿Hay datos de cuántos drones hay ahora mismo en Mallorca?

No, este dato no lo tenemos todavía. Uno de los requisitos que establece la nueva normativa es que toda persona que quiera volar un dron tiene que registrarse en una página de AESA. Hace unos días había 3.500 en toda España y la página se colapsó por el alto número de inscripciones. Las estimaciones apuntan a que podría haber un millar de drones en la isla.

¿Por qué decidió presentarse para esta nueva unidad?

Desde la Dirección General de Policía se solicitó a las jefaturas que seleccionaran a un representante que debía tener conocimientos en temas aeronáuticos. Yo siempre he tenido relación con este mundo y antes de ser policía trabajé en mantenimiento de aeronaves. Me lo propusieron y fui a Madrid a hacer el curso el pasado mes de octubre. Allí nos explicaron el proyecto y nos dieron un curso especializado.

Se trata de adaptarse a una normativa muy nueva.

Sí, es una normativa europea que regula el uso de los drones. Esta es la principal competencia de la unidad, aunque también se encargará de controlar la aviación general, los globos aerostáticos, los ultraligeros, la piroctecnia... Por eso inicialmente se denominó Policía Aeronáutica, porque se ocupa de controlar los elementos que ocupan el cielo. Se trata de un sector en auge que debe ser regulado.

Porque hasta ahora el uso de drones estaba como en un limbo, sin ninguna regulación.

Sí, por eso nacemos nosotros. La Guardia Civil también creó sus unidades Pegaso, en su jurisdicción territorial. Y nosotros nos encargamos de vigilar en nuestra demarcación.

Hábleme del curso que han recibido en Madrid.

Yo llevo 27 años en la Policía y es uno de los más extensos que he visto, quitando especializaciones como Tedax o piloto. Tuvimos ponentes de primer nivel, como la directora general de AESA, el juez de Madrid que instruyó el accidente de Spanair o el jefe del Estado Mayor del Aire. Nos instruyeron sobre la nueva normativa, régimen sancionador y clases prácticas con equipos de inhibición de drones... Todo lo que podíamos necesitar para poner en marcha esta unidad con éxito.

Me comentaba que todos los usuarios de drones tienen la obligación de inscribirse en un registro. ¿Desde cuándo?

Desde el 1 de enero toda persona que quiera volar un dron tiene que registrarlo en la página de AESA. Tiene que poner su nombre y el modelo del dron. Se genera un número de registro que debe insertarlo en el aparato.

Se trata de una especie de matrícula para saber a quién pertenece cada dron.

Exacto. Si ocurre un accidente o cae en algún sitio, se trata de saber quién es el responsable de ese aparato.

Parte del problema estriba en que es que es muy fácil adquirir un dron, y mucha gente lo considera un juguete.

Sí, y hay que partir del hecho de que un dron es una aeronave. ¿Alguien se subiría a una aeronave sin tener una licencia de piloto? Hay que cambiar esa mentalidad: un dron no es un juguete, es una aeronave.

Y desde esa fecha, ¿qué pasa con un dron que no esté registrado?

Es un hecho sancionable por la Ley de Seguridad Aérea, con una multa de entre 600 y 250.000 euros, en función del peligro y de las consecuencias de su actuación. Desde el 31 de diciembre, si no está registrado no puede volar.

El subinspector Rafael Pedrosa, de la Unidad de Seguridad y Protección Aérea de la Policía Nacional de Palma. MANU MIELNIEZUK

¿Qué limitaciones tiene un aficionado para volar un dron?

Lo primero es inscribirse en AESA. Una vez inscrito, tiene una aplicación llamada Enaire Drones, que le señala las zonas donde no puede volar. Debe buscar una ubicación en la que esté permitido hacerlo, que obviamente debe estar fuera de núcleos habitados y a una altura máxima de 120 metros. Deber estar a más de 8 kilómetros de un aeropuerto, por lo que las zonas de exclusión cubren prácticamente todo el término municipal de Palma. Básicamente se trata de que no comporte un riesgo para la navegación aérea convencional ni para las personas en tierra.

¿Qué riesgo representa un dron en una zona no autorizada?

El riesgo mayor es que afecten al vuelo de aviones y helicópteros. Pueden provocar un accidente aéreo muy grave.

¿Ha ocurrido ya algo parecido en España?

No, pero la irrupción de un dron hace unos meses en el aeropuerto de Madrid obligó a parar todas sus operaciones durante seis horas con todos los problemas que eso supone.

¿Y en Mallorca?

Se han dado varios casos en el último año de aviones que no podían aterrizar porque se había detectado un dron por la zona. También hemos tenido incidentes con el uso de punteros láser contra los aviones.

Las grabaciones de los drones pueden suponer también una intromisión en la intimidad.

Así es. De hecho el año pasado ya se propusieron para sanción varios casos que grababan sobre yates donde la gente estaba tomando el sol desnuda. En el caso de una vivienda, desde luego no se puede grabar. Y según el uso que hagas de las imágenes puede ser un delito contra la intimidad.

Me da la sensación de que la normativa es todavía un poco ambigua.

Sí, la tecnología va por delante de las leyes. Y la normas se hacen a medida que van ocurriendo las cosas, no puede hacerse a priori.

¿Han detectado la utilización de drones para actos delictivos?

Sí. Recientemente el Grupo de Estupefacientes arrestó a unos delincuentes alemanes que habían sido desahuciados de una nave del polígono de Son Noguera, en Llucmajor, y se habían dejado en el interior varias armas de fuego. Como el propietario de la nave contrató seguridad privada, estuvieron vigilando e intentaron meter un dron pequeñito en la nave, al parecer para localizar al vigilante y ver cómo podían entrar y recuperar las pistolas. En otros lugares de España, como Ceuta y Melilla, se ha detectado el uso de drones para pasar droga o documentos falsos a través de la frontera. También se han detectado drones que intentaban introducir droga en prisiones. Toda la tecnología tiene una parte positiva, pero también es susceptible de ser utilizada para cometer hechos delictivos. Eso es una realidad ya.

¿Y de qué medios disponen para evitar el vuelo de un dron?

Tenemos inhibidores, que lo que hacen es impedir que el dron siga adelante, se le impide pasar. En Holanda se estaban adiestrando también aves de cetrería, a las que se colocan protecciones en las patas, que capturan los drones y los bajan al suelo. También hay lanzarredes, pero para usarlos el dron tiene que estar muy cerca.

¿Qué debe hacer un ciudadano para alertar sobre el uso irregular de drones?

Además de la sala del 091, disponemos de un correo: baleares.seguridadaerea@policia.es, donde podemos recibir informaciones y atender dudas de los ciudadanos.

Una policía practica con un inhibidor de drones. CNP

Agentes especiales para el control del espacio aéreo en zonas urbanas

La Policía Nacional desplegó a finales del año pasado entre todas sus jefaturas a agentes especialmente formados como Policía Aeronáutica y de Seguridad Aérea, que habían participado durante las semanas previas con un curso desarrollado en Madrid. Se trataba de tener en toda España agentes capacitados para aplicar de forma progresiva los nuevos reglamentos para el uso de drones, con el objetivo de mejorar la seguridad del espacio aéreo en zonas urbanas. Estos agentes han realizado ya numerosas actividades en este ámbito, como establecer relaciones con los operadores profesionales de drones, así como realizar informes e investigaciones sobre actuaciones de riesgo en el espacio aéreo.

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