Los allegados de Antonio Llabrés tratan de asimilar cómo Juan Torres apareció en la vida del hombre desaparecido en Binissalem. La creencia inicial de que Toni pudo haberse ido de viaje el pasado 24 de agosto ha sido sustituida por inquietud sobre su suerte y que puede. «Ahora pensamos que Juan se lo ha cargado», indicaron.

La familia del desaparecido ha afrontado durante el presente año continuas preocupaciones en torno a Toni Llabrés. Tras una relación efímera con una mujer, el desaparecido se juntó con Juan Torres Serra. «No sabemos cómo apareció en su vida», reconocen en su entorno más cercano.

Hasta el pasado 24 de agosto sospechaban que Antonio Llabrés se podía haber ido de viaje. «Hubo una persona que le vio salir a la calle con maletas. Además, se había comprado mucha ropa nueva hace poco».

La relación de Toni con su familia no era muy cercana. Todo su afecto lo volcaba en su perra Noa. El hecho de que la hubiera dejado en la casa sin hacerse cargo de ella ya les extrañó.

Documento manuscrito

La finca de Binissalem se la había donado su madre a su hijo Toni. Allí, el desaparecido alojó en calidad de inquilino a a Juan Torres con un contrato de alquiler de 900 euros por tres meses desde el pasado mes de febrero hasta abril. El mes de mayo quedó en blanco.

El siguiente documento expedido por Antonio Llabrés data del 1 de junio. El contrato está hecho a mano y en la parte posterior se hace constar que el arrendamiento es por un periodo de tres años por un importe total de 9.000 euros. Algo que Juan Torres ya hizo en anterioridad en Eivissa con otros desaparecidos.