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Informe a pie de calle

La pandemia agrava la explotación sexual en España

Las mafias vuelven a captar mujeres españolas para la prostitución, según la oenegé Apramp

Imagen de un prostíbulo que estaba camuflado como discoteca en Madrid.

Imagen de un prostíbulo que estaba camuflado como discoteca en Madrid. Archivo

"La situación de las mujeres prostituidas se ha vuelto más vulnerable, más invisible y mucho más preocupante" con la pandemia del coronavirus. Es la conclusión de un informe de la Asociación para la Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP) sobre la 'Explotación sexual de mujeres en la crisis sanitaria por el covid 19'.

El informe de APRAMP, una oenegé que ayuda a rescatar mujeres prostituidas y darles luego formación y una nueva vida, refleja cómo las mafias de la prostitución han ido cambiando sus prácticas en función de las medidas contra el covid-19. En muchos casos, los clientes no pueden acudir a los locales o pisos, de forma que las mujeres tienen ahora "deudas más altas" con sus explotadores, que les han "aumentado las cuotas diarias de alquiler".

"Los grupos mafiosos las están metiendo en pisos y haciendo que hagan conexiones por 'webcam'. Luego, las extorsionan con esas imágenes sexuales. Muchas mujeres están solas, aisladas, sin poder siquiera hablar con sus familiares durante los periodos de confinamiento. Se han duplicado, y en algunas zonas cuadruplicado, los pisos dedicados a la prostitución", explica Rocío Mora, directora de APRAMP.

Trasladadas de la ciudad al campo

El informe sobre covid y las mujeres prostituidas de esta entidad añade que "las víctimas de trata han sido desplazadas del centro de las ciudades a otros municipios, zonas agrícolas, cortijos y entre comunidades autónomas donde la presencia policial resulta menor". Las redes de explotación han trasladado a las mujeres a zonas alejadas donde "continúan siendo explotadas en la más absoluta clandestinidad".

"Ellas no saben cómo escapar, dónde acudir; antes iban a hospitales, pero ahora con el coronavirus ya no se atreven", apunta Mora. Algunas de esas mujeres llegan andando hasta las sedes de APRAMP o los centros de acogida. La penúltima, una joven rumana, embarazada y con 22 infecciones de todo tipo.

La oenegé recibe unas 250 consultas diarias de mujeres en busca de ayuda desde que comenzaron el virus y los distintos confinamientos. La directora de APRAMP explica que, además, están viendo que "algunas mujeres españolas que se han quedado sin trabajo por la crisis de covid están yendo a la prostitución". Desde que empezó la pandemia, han registrado un aumento del 11% en las consultas y casos de mujeres españolas, según sus datos. Hasta la llegada del covid, las mujeres españolas prostituidas eran el 3% de las víctimas de trata.

Dinero rápido

Mora dibuja el perfil de esas mujeres españolas. "Son mujeres de clase trabajadora, han perdido el trabajo, están en la calle, en un estado de necesidad absoluto, y les ofrecen dinero rápido por entrar en ese mundo, las mafias las quieren captar. Les prometen que solo tendrán que cuidar un piso, para controlar a otras mujeres...".

Pese a ese aumento de mujeres españolas, la gran mayoría de las víctimas de explotación sexual son extranjeras, de países muy pobres o con graves crisis económicas y sociales. "Estamos viendo cada vez más mujeres de Venezuela y República Dominicana", subraya Mora. Los datos de APRAMP indican que casi el 80% de las mujeres explotadas sexualmente en España proceden de esos dos países más Brasil, Paraguay y Colombia. En cambio, las mujeres africanas prostituidas, sobre todo nigerianas, han desaparecido con la llegada del coronavirus y los confinamientos. "Al menos no las estamos viendo, creemos que es posible que las estén explotando sexualmente en las zonas de tránsito o en las fronteras", explica.

Entran desde Portugal

La ruta de entrada de las mujeres para ser prostituidas en España también está variando. "Están metiendo más mujeres por carretera, desde Portugal, así pasan más desapercibidos", explica Rocío Mora.

El informe refleja cómo las mafias que esclavizan a estas mujeres intentan hacer dinero incluso con las ayudas anunciadas por el gobierno para las víctimas, el ingreso mínimo vital. La oenegé, una de las impulsoras de esa ayuda para las mujeres explotadas sexualmente, ha detectado "a través de testimonios de las mujeres" que algunas redes mafiosas han tramitado "a través de locutorios" las peticiones y documentación para que cobren la ayuda. El dinero, alertan, puede acabar en manos de las mismas mafias que explotan a las mujeres si no se hace "un seguimiento adecuado" de las ayudas.

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