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«Durante los ochenta vi a muchos jóvenes muertos por la heroína»

Este inspector ha participado en algunas de las más destacadas investigaciones, como la desarticulación de los Ángeles del Infierno

El inspector de la Policía Nacional Diego Cazalla durante su etapa de negociador policial.

El inspector de la Policía Nacional Diego Cazalla durante su etapa de negociador policial.

42 años, un mes y un día después de su entrada en el Cuerpo, el inspector de la Policía Nacional Diego Cazalla (Córdoba 1955) se ha jubilado. Cazalla ha encarnado los profundos cambios del Cuerpo, desde la Policía Armada hasta la vigente Policía Nacional y él ha sabido adaptarse y modernizarse como pocos a las actuales tendencias hasta convertirse en el único negociador policial de Balears. Su vinculación con la Policía ha sido tal que le correspondía estampar su firma para jubilarse el día de la patrona, los Ángeles Custodios. Al tratarse de un día festivo, lo tuvo que posponer al pasado lunes. Entre las innumerables vicisitudes e incidentes que jalonan su abultada y brillante trayectoria, la última casi le cuesta la vida. Se enfrentó cara a cara con la covid-19 y, hace unas semanas, consiguió salir adelante de una situación crítica, en la que su vida corrió un serio peligro.

Cazalla, al poco de ingresar como policía armada. DM

Cuando entró en el Cuerpo, en plena transición, la sociedad española estaba muy convulsa. ¿Cómo vivió esos días?

Ingresé en la Policía Armada, en los grises, el 1 de septiembre de 1978. Era un chaval de 23 años y en España se vivían unas circunstancias políticas muy difíciles.

Entonces también le sorprendería el intento de golpe de Estado del 23-F. ¿Dónde le pilló?

Me sorprendió en Alicante. El general Milans del Bosch era el mando militar allí. Me mandaron entonces ir a la sede de Fuerza Nueva, a unos cuantos nos mandaron a sedes de partidos políticos. Había muy poca gente y no hubo incidentes. Estuve 48 horas sin quitarme el uniforme. Poco antes se había producido la Operación Galaxia y eran los mismos.

¿Cómo afrontó esa situación tan difícil?¿Le obligaron a tomar partido político?

Mi familia y yo teníamos aversión a entrar en política después de la Guerra Civil y todo lo que había ocurrido.

El terrorismo de ETA golpeaba entonces con mucha violencia. Eran los años de plomo. ¿Le tocó acudir a alguno de los atentados terroristas?

Recuerdo un atentado en mayo de 1979 en el que ametrallaron y tiraron una granada a un coche en el que iban varios mandos militares. Murieron un teniente coronel, dos coroneles y el chófer. Vi los cuerpos y estaban deshechos.

« Durante el 23-F, tuve que ir a la sede de Fuerza Nueva y estuve 48 horas sin quitarme el uniforme»

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« He estado de servicio en todas las elecciones de la Democracia. Desde la Constitución hasta las últimas de ahora»

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También vivió la llegada de la democracia y de las primeras elecciones.

He estado de servicio en todas las elecciones que se han hecho en Democracia. Desde la votación de la Constitución hasta las últimas votaciones de ahora.

También imagino que vivió en primera línea los profundos cambios en la Policía.

Los cambios en la Policía los viví con mucho entusiasmo. Yo venía desde abajo. En el 84 dejamos de ser militares y yo vine como cabo forzoso a Balears. Al poco tiempo ya sabía que me quería quedar aquí. Volví a Córdoba con la muerte de mi primera esposa y luego regresé a las islas.

Los años ochenta se caracterizaron por los atracos muy violentos, las recortadas y la droga. ¿Tuvo que encargarse de algún delito violento?

Desde el año 84 hasta el 92 estuve en radiopatrullas en Balears. En los ochenta, la heroína pegó muy fuerte y vi a muchos jóvenes muertos por esa droga. Tras el curso de subinspector, pasé a la brigada de Extranjería y en el año 2000 juré como inspector.

Durante muchos años fue jefe de Atracos y ha participado en la investigación de algunos de los casos más destacados.

En noviembre de 2006 me pusieron al frente del Grupo de Atracos. Los agentes estaban muy decaídos por la detencion de su jefe, ‘Pepote’, que había sido muy respetado en el Cuerpo. Lo primero que me tocó fue levantarles la moral.

Con usted al frente del Grupo de Atracos se han llevado algunas de las investigaciones policiales más sonadas. Algunas de ellas, en colaboración con la Guardia Civil, fue la desarticulación de los Ángeles del Infierno.

Sí. Todavía no se ha celebrado el juicio, pero el juez ya dictó la apertura de vista oral. Esa actuación tuvo mucho renombre, pero también guardo muy buenos recuerdos de muchas otras como la desarticulación de la banda paramilitar. Nosotros encontramos el subfusil y la Guardia Civil siguió con la investigación. Otra de las investigaciones de las que guardo buen recuerdo son las de Joaquín el prestamista, la Operación Salón, atracadores de salones de juego y una banda que cometió asaltos en prostíbulos.

En los últimos años de servicio destacó su faceta como negociador policial de la Jefatura de Balears.

Participé en el primer curso de negociadores policiales que se hizo en España. Era muy práctico, se hacía en la calle. Lo impartían expertos del FBI, de México, Alemania y el Reino Unido. Guardo muy buen recuerdo y reconozco que aprendí mucho.

¿Siempre ha tenido presente la importancia de la colaboración internacional?

Sí. He estado tres veces en La Haya en reuniones de colaboración con Europol y Eurojust. Siempre han reconocido el buen trabajo de la policía española.

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