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Accidente aéreo en Pollença

La misteriosa caída en picado del piloto de la avioneta del Ibanat

La investigación no aclara el extraño cambio de rumbo y la caída en picado del aparato

La investigación sobre el accidente aéreo en el que un piloto del Ibanat, Antonio Alfaro, falleció en 2018 tras chocar contra el mar cerca de Pollença ha concluido que la víctima controlaba la avioneta cuando se estrelló. Los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) del ministerio de Fomento no han hallado evidencias de fallos mecánicos en el aparato y sostienen que el motor funcionaba, aunque a baja potencia, y tenía combustible en el momento del choque. Según las pruebas recabadas, no parece que el piloto tuviera intención de remontar el vuelo antes de estrellarse.

El misterioso giro mortal de la avioneta del Ibanat

El informe final destaca un inexplicable cambio de rumbo de la avioneta mar adentro y un brusco descenso en picado cuyas causas no han podido ser aclaradas. Los expertos no descartan un posible impacto de la aeronave con un buitre o que la víctima, con mucha experiencia y “plenamente capacitada”, estuviera intentando de confirmar una incidencia, pero consideran “remotas” estas posibilidades. Alfaro no comunicó por radio ningún problema y las causas exactas del accidente, que generó un gran despliegue de los servicios de emergencias para localizar y recuperar al piloto y la avioneta, siguen siendo un misterio.

El siniestro ocurrió el 12 de junio de 2018. Antonio Alfaro, de 46 años y con dos licencias de piloto en vigor, cumplía su quinta temporada en Mallorca en la lucha contra los incendios forestales para el Institut Balear de la Natura (IBANAT). A las 17:20 horas despegó del aeródromo de Son Bonet a los mandos de un Air Tractor 802 para realizar un vuelo de reconocimiento por la Serra de Tramuntana, labor que había llevado a cabo sin problemas cuatro veces en los diez días anteriores. Las condiciones meteorológicas eran buenas y su única comunicación fue a la altura de Valldemossa, en respuesta a una llamada rutinaria desde el avión de coordinación. Todo iba bien.

El Air Tractor 802 salió de Son Bonet para realizar un vuelo de reconocimiento por la Serra de Tramuntana. Llegó hasta el cabo de Formentor y al sobrevolar de nuevo Pollença, giró de forma inexplicable hacia el mar y empezó a caer en picado hasta estrellarse. Los restos fueron localizados a dos kilómetros de la costa y 62 metros de profundidad.

La alerta saltó a las 19:37 horas, cuando desde Son Bonet dieron la voz de alarma. Hacía más de una hora que el Air Tractor debía haber aterrizado en la base, pero no había rastro de él. La avioneta había desaparecido. Ese mismo día se iniciaron las labores de búsqueda, sin éxito. Las primeras indagaciones situaron la última posición del aparato sobre el mar, frente a la costa de Pollença. Todos los indicios apuntaban a que se había estrellado en el agua, por lo que dos buques de la Armada llegaron desde la península para buscarlo. La avioneta fue localizada tres días después, el 15 de junio, cerca de Cala Solleric (Pollença). Estaba a más de dos kilómetros de la costa y a 62 metros de profundidad. El cadáver de Alfaro y el aparato fueron recuperados unas horas después. La autopsia confirmó que el piloto había muerto por el impacto. Los restos de la avioneta fueron analizados por los expertos del ministerio de Fomento para intentar aclarar lo ocurrido.

La investigación ha culminado ahora y deja algunas certezas y muchas incógnitas. Los especialistas comprobaron que el Air Tractor llegó como estaba previsto hasta el cabo de Formentor, donde realizó un giro de 180 grados para iniciar el regreso a la base de Son Bonet. El trayecto de vuelta se realiza principalmente por dos rutas: una llegando hasta la bahía de Alcúdia y virando luego hacia sa Pobla y otra por la misma Serra de Tramuntana. Alfaro escogió esta segunda y llegó de nuevo a Pollença, donde algo se torció.

La avioneta giró ahí 90 grados hacia la derecha y se dirigió hacia el mar, una desviación completamente anómala y no prevista en ninguna de las rutas fijadas. Alcanzó una altitud de 612 metros antes de empezar a caer en picado. Fue una “maniobra agresiva” en la que perdió 386 metros en 12 segundos. ¿Qué llevó a Antonio Alfaro a desviarse de esta manera y acabar estrellándose? Ninguna de las hipótesis barajadas por los especialistas responde a esta pregunta.

En la autopsia se confirmó que el piloto falleció debido al brutal choque contra el agua y no se encontraron signos de que hubiera sufrido ninguna indisposición que le hiciera perder el control. Los analisis de tóxicos dieron negativo.

Los técnicos de la CIAIAC estudiaron un posible impacto de un buitre negro contra el aparato. La presencia de estas aves en la Serra puede comprometer la seguridad de un Air Tractor, señalan en el informe. El Servicio de Control de Aves del Ibanat apuntó que en esa época podía haber en la zona entre 20 y 30 ejemplares de esta especie, que suele volar a unos 100 metros de altura y nunca sobre el mar. En los restos de la avioneta no había ninguna evidencia de un hipotético choque con un animal y los especialistas de Fomento consideran “remota” esta posibilidad que, según añaden, tampoco explicaría por qué el aparato se dirigió mar adentro.

Los expertos descartan que se quedara sin combustible y no hay pruebas de que el motor fallara

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Los restos del Air Tractor, una de las principales evidencias de la investigación, fueron también minuciosamente estudiados. El aparato estaba muy dañado y con signos de haber recibido un fuerte impacto contra el mar por el lado izquierdo, señal de que giraba hacia ese lado. En el motor, también con importantes daños, no se encontraron signos de falta de combustible ni problemas previos al choque. De hecho, tras el extraño cambio de rumbo siguió volando con normalidad y ascendiendo ligeramente. Según las pesquisas, el motor funcionaba a baja potencia cuando la avioneta se estrelló. Los técnicos inciden en que los daños en los accesorios “impiden conocer anomalías operativas” que expliquen el siniestro. El análisis de los restos de la aeronave revela además que su configuración no era la requerida para remontar el vuelo, como tampoco el motor estaba a la potencia suficiente para ascender.

También parece descartada la posibilidad de que Alfaro se desviara para confirmar alguna incidencia en tierra. Esta hipótesis no explica que recorriera dos kilómetros sobre el mar y, además, no se declaró en ese momento ningún incendio ni se recibieron avisos al respecto.

La CIAIAC comprobó que el piloto acumulaba 2.132 horas de vuelo y había realizado ese mismo vuelo numerosas veces en su carrera, por lo que considera que estaba “capacitado”. Sus compañeros explicaron que su actitud en las horas anteriores al siniestro fue “completamente normal” e incluso habían quedado para salir a cenar al día siguiente. El Air Tractor en el que volaba, matriculado en 1998, había sido revisado con normalidad y su certificado no expiraba hasta abril de 2019. Acumulaba 2.516 horas de vuelo y no disponía de registrador de datos de vuelo y voces en cabina, que no era obligatorio.

De esta manera, los expertos del ministerio de Fomento consideran que el accidente de la aeronave responde a un “vuelo controlado contra el agua precedido de un brusco descenso cuya causa no ha podido determinarse”, y apuntan que “el vuelo sobre el mar altera la percepción de las referencias visuales”, abriendo la puerta a la posibilidad de que la víctima realizara una maniobra sin ser consciente del peligro que corría.

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