30 de abril de 2020
30.04.2020
Diario de Mallorca
Testimonio

Luis González: "Entiendo que la situación es grave, pero no puedes confinarte en casa si no tienes una casa"

Fue encarcelado tras ser detenido cuatro veces en la calle: "En las crisis los más débiles son los más perjudicados"

30.04.2020 | 01:00

Un mes en prisión por quebrantar el confinamiento. No tiene domicilio y pernoctaba en casa de un amigo o en albergues, "pero tenía que salir a por comida", explica. Tras ser detenido cuatro veces en una semana por infringir la orden de confinamiento en Palma, un juez lo envió a la cárcel, donde ha pasado un mes. La Audiencia consideró inadecuada la medida y decretó su libertad. No está enfadado: "Hay otras fatalidades en la vida".

Luis González, de 48 años, ha pasado un mes en prisión tras ser detenido cuatro veces en Palma por quebrantar el confinamiento establecido por el estado de alarma. La Policía le sorprendió en distintos puntos de la ciudad los días 17, 18, 20 y 25 de marzo, y a la cuarta el juez de guardia le envió a la cárcel. Estuvo allí hasta que la Audiencia ordenó su libertad al considerar inadecuada la medida de prisión. "No tengo casa", explica. "¿Cómo voy a cumplir la orden de confinamiento?".

Nacido en Madrid pero residente en Mallorca desde que era niño, Luis González entiende que su paso por prisión ha sido consecuencia de una situación excepcional. "Todo ha sido por culpa del coronavirus, porque antes nunca había tenido problemas con la Policía".

Este hombre explica que no dispone de un domicilio propio. "La cosa está mal. Antes vivía de alquiler o en casas compartidas, y últimamente iba a dormir a albergues o a la casa de un amigo, pero no podía quedarme allí todo el día. Tenía que salir a comprar o a buscar comida, porque voy sobreviviendo como puedo".

En esta situación le pilló la crisis por el coronavirus, que propició que fuera detenido cuatro veces seguidas en apenas una semana en distintos lugares de Palma.

"La primera vez que me detuvo la Policía estaba sentado en La Feixina. Los policias me dijeron que no podía estar allí, y yo les respondí que me parecía mal, porque yo tenía que salir a por comida. En ningún momento me enfrenté a ellos. Me detuvieron y me dejaron libre ese mismo día".

Fue el 17 de marzo. La escena se repitió tres veces más en los días siguientes en distintos puntos de Palma. La última fue el día 25, cuando una patrulla le encontró sentado en un banco en el Paseo Marítimo. "Yo aquí ya estaba enfadado, porque ya les había explicado que a según qué horas no podía estar en casa y que no podía ser que me arrestaran cada vez que me vieran".

En esta ocasión, tras declarar en el juzgado, el juez de guardia ordenó su ingreso en prisión provisional, y ha permanecido allí durante un mes.

Estuvo las dos primeras semanas en la cárcel aislado, cumpliendo el protocolo que siguen para evitar los contagios en el centro. Luego pasó a un módulo convencional hasta que la Audiencia Provincial aceptó el recurso de su abogado y decretó su puesta en libertad. Salió a la calle el pasado viernes.

"Creo que ha sido un fallo de la justicia, pero entiendo que estamos en una situación excepcional", comenta González sobre su paso por prisión. "No es agradable, espero que no me vuelva a pasar e intento evitarlo en la medida de lo posible". Tras quedar libre se ha instalado en casa de un hermano, en la Part Forana, e intenta viajar a Menorca, donde reside su madre, aunque está teniendo problemas para conseguir un billete.

González no se muestra molesto por el mes pasado en la cárcel: "Hay otras fatalidades en la vida, y al final no me ha pasado nada malo. Todo lo que quería es que entendieran que había algunas horas en las que no podía estar confinado, y que si no tienes casa, no puedes cumplir el confinamiento. Al final, durante las crisis, los más débiles son los que salen más perjudicados".

Audiencia


En el auto de la Audiencia Provincial que decretó la libertad se incide en que la prisión provisional solo se debe aplicar en delitos penados con más de dos años de cárcel, mientras que la desobediencia que se le imputa a González conlleva una condena máxima de un año. El tribunal considera que "no puede imponerse el derecho penal a quien no tiene medios dignos para llevar el confimaniento", y que lo procedente sería "la adopción de medidas sociales, no la prisión provisional".

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