23 de enero de 2020
23.01.2020
Tribunales

Diez años de cárcel por violar a su hija de 15 años a la que acababa de conocer

El hombre abusó de la menor, con quien no había tenido contacto nunca, cuando vino a Mallorca para encontrarse con ella

23.01.2020 | 13:29
El hombre condenado por violar a su hija, ayer durante el juicio celebrado en la Audiencia de Palma

Lo poco que sabía de su padre era que desapareció cuando su madre se quedó embarazada siendo todavía menor de edad. Creció sin tener ningún contacto con él y ni siquiera llevaba sus apellidos. Pero al cumplir 15 años empezó a interesarse por él. Le hacía ilusión conocerlo. Su abuela materna consiguió localizarlo en la península y el hombre vino a Mallorca una temporada. Durante su estancia en la isla, el hombre violó al menos dos veces a su propia hija en una caseta de aperos abandonada a las afueras de Inca. Ayer, en el juicio, el padre reconoció los hechos y aceptó una condena de diez años de cárcel por abusos sexuales, pero trató de justificarse: "La niña me provocaba". Ella prefirió no comparecer en la vista para no revivir lo ocurrido.

Los hechos sucedieron en el verano de 2017. El hombre, de 41 años, contó que vino desde Cádiz a Mallorca para conocer a su hija tras hablar por teléfono con ella a lo largo de tres semanas. Admitió que "dos veces" fue con la menor a una caseta y la violó. En su confesión, afirmó que fue su propia hija quien le propuso mantener relaciones sexuales. "Entramos y ella me provocó. Nos besamos, nos desnudamos e hicimos el amor", dijo.

Después de tres meses conviviendo con la adolescente y su abuela en Mallorca, el hombre regresó a la península. La abuela declaró en el juicio, entre lágrimas, que propició el encuentro entre padre e hija porque a su nieta le hacía mucha ilusión. "Se emocionó porque su padre no se había olvidado de ella", contó. El caso salió a la luz cuando la mujer encontró en su propio teléfono móvil unas fotografías de la menor desnuda y averiguó que se las había enviado a su padre. La mujer grabó una conversación telefónica con el acusado, reproducida en el juicio, en el que le preguntaba por lo ocurrido. "Fue la niña la que empezó a buscarme. No pude aguantarme, ella no paraba", le respondió el hombre, que llegó a decir que estaba enamorado de su hija.

Las declaraciones de dos testigos suplieron la ausencia en el juicio de la víctima, que prefirió no declarar para no tener que revivir los abusos sufridos. Una investigadora del Equipo Mujer-Menor (Emume) de la Guardia Civil, quien tomó declaración dos veces a la menor, explicó que esta no sabía cómo era una relación con un padre porque nunca la había tenido. "El la llamaba 'cari' y 'gordi'", relató. De hecho, la fiscalía señalaba que el acusado trataba a su hija como si fueran pareja y que intentó hacerle creer que las relaciones sexuales entre ellos eran normales. La agente de la Guardia Civil afirmó que la víctima contó con detalles cómo fueron las violaciones, en las que perdió la virginidad. Una trabajadora social del Ayuntamiento de Inca que también se entrevistó en su día con la adolescente relató que, según su declaración, el hombre la llevó a la caseta, le bajó los pantalones y la forzó a mantener relaciones sexuales completas.

La investigación culminó el 21 de marzo de 2018, cuando la Guardia Civil detuvo al hombre en Cádiz. Desde entonces, el acusado está en prisión.

La fiscalía reclamó inicialmente para él 15 años de cárcel por las violaciones, que calificó como un delito continuado de agresión sexual, y otro año de prisión por haber conseguido que le enviara imágenes sexuales. El ministerio público rebajó ayer sus pretensiones tras alcanzar un acuerdo con la abogada defensora, Sebastiana Siquier. Por un lado, pasó a considerar las violaciones como un delito de abuso sexual con la agravante de parentesco, al entender que no hubo violencia ni intimidación. Por otro, retiró los cargos por las fotografías de la menor desnuda.

Además de los diez años de cárcel, el padre aceptó indemnizar a la víctima con 5.000 euros por los daños morales y la prohibición de acercarse o comunicarse con ella durante dos décadas.

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