12 de diciembre de 2019
12.12.2019
Diario de Mallorca
Caso Marta Calvo

Investigan la implicación del presunto asesino de Marta Calvo en una tercera muerte

La policía sigue pistas que vincularían al detenido con otra fallecida en junio en otra casa de citas

12.12.2019 | 07:44
El sospechoso de la muerte, al pasar a disposición judicial.

La investigación sobre Jorge P. J., encarcelado por el homicidio de Marta Calvo en su domicilio de Manuel el pasado 7 de noviembre, se ampliará no a un caso más como estaba previsto, sino a dos, después de que la Policía Nacional haya detectado otro asunto más en el que una mujer que ejercía la prostitución en un piso de València falleciera en una aparente muerte accidental tras mantener relaciones sexuales con consumo de cocaína incluido. Así, el presunto asesino de Marta será interrogado también por la muerte de estas dos mujeres, fallecidas en el distrito de Russafa en un intervalo de dos meses y medio y en circunstancias idénticas.

De momento, ni la Guardia Civil ni el Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira, que lleva la causa por el homicidio de la joven de Estivella Marta Calvo, han solicitado a los juzgados de València que investigan esos dos casos las diligencias acumuladas hasta ahora y que, al menos en el primero de ellos, está archivado por falta de autor conocido.

Pero sí lo ha hecho la Policía Nacional, que se interesó por ambos casos el martes de la semana pasada, horas antes de que Jorge Ignacio P. J. decidiera entregarse de madrugada en el cuartel de la Guardia Civil de Carcaixent.

La primera mujer muerta, la brasileña Arliene, de 32 años, tuvo un encuentro con al parecer Jorge Ignacio P. J. de madrugada, en marzo de este año, en un piso del distrito de Russafa donde la joven y dos amigas ejercían la prostitución.

El ahora encarcelado por la muerte de Marta Calvo permaneció más de una hora con la mujer y salió apresuradamente del piso sin decir nada, lo que alertó a las compañeras de Arliene. Al entrar, la encontraron sobre la cama, con fuertes convulsiones, y asustadas llamaron al 112 y pidieron ayuda médica mientras trataban de prestarle los primeros auxilios.

La central de emergencias envió una ambulancia del SAMU y una dotación de la Policía Nacional, que ya no encontró ni rastro del cliente, aunque los agentes sí recuperaron el vídeo que quedó grabado en la cámara de seguridad colocada en la entrada del piso y que recogió el momento en que Jorge Ignacio P. J. entraba por la puerta, a las 2.55 horas de la madrugada de un lunes. También su salida a la carrera.

Análisis científico

En la habitación que había ocupado con Arliene, agentes de la Brigada de Policía Científica recuperaron restos de cocaína, así como de otras sustancias que fueron analizadas en busca de algún tipo de principio activo que pudiera haber provocado a la mujer una parada cardiorrespiratoria.

El equipo médico del SAMU logró que Arliene remontase esa parada cardiaca inicial y, tras estabilizar sus constantes vitales, la trasladaron de urgencia al Hospital Clínico de València. Los médicos tuvieron que inducirle el estado de coma para facilitar la recuperación, pero las lesiones causadas por el uso de cocaína acabaron produciéndole la muerte nueve días más tarde. En ese tiempo, nunca recuperó la consciencia, de manera que jamás pudo contar qué había sucedido con ese último cliente ni si la obligó, como al parecer tenía por costumbre Jorge Ignacio P. J., consumidor habitual de cocaína y de prostitución, a impregnarse los genitales con esa droga, algo que a él no le afectaba porque utilizaba preservativo.

Pero la investigación, que llevó la comisaría de Russafa, no tuvo mucho recorrido porque, tras practicarle la autopsia, los forenses determinaron que Arliene había muerto como consecuencia de una reacción adversa a las drogas.

Ese informe de autopsia, junto con el atestado, es lo único que le llegó al juez que lleva el caso, quien lo archivó a las pocas semanas por falta de autor conocido. Fuentes jurídicas consultadas por Levante-EMV han asegurado que jamás se le tomó declaración a Jorge Ignacio P. J. ni se le imputó delito alguno, y por esa razón se sobreseyó provisionalmente la causa, que ahora será rescatada para hacérsela llegar a la jueza de Alzira con el fin de que la incorpore a su propio sumario por el homicidio de Marta Calvo.

El tercer caso

Dos meses y medio más tarde, en junio, otra joven que ejercía la prostitución en una casa de citas de València, Lady, colombiana y de 26 años recién cumplidos, moría de idéntica manera: en una aparente sobredosis de cocaína después de mantener relaciones sexuales con un cliente, aún no identificado, que se fue de la casa, ubicada en Russafa, sin decir nada al resto de las chicas. Ahora, esa labor de averiguar si ese cliente era Jorge P. J. corresponderá a la Guardia Civil, que es quien está llevando el caso de Marta Calvo.

Esta joven, sin embargo, ni siquiera pudo recibir atención médica, ya que la huida del cliente fue tan sigilosa -posiblemente a última hora de la madrugada- que sus compañeras no se dieron cuenta. De hecho, cuando la encontraron, casi a las once y media de la mañana de un sábado, llevaba varias horas muerta. Así, el equipo médico de la ambulancia del SAMU que acudió al piso no pudo hacer otra cosa que certificar el fallecimiento, tras lo que el juez de guardia ordenó el levantamiento y traslado del cuerpo al Instituto de Medicina Legal.

El caso pasó, esta vez sí, al grupo de Homicidios de la Policía Nacional, pero a un juzgado de Instrucción de València distinto al que había archivado el de Arliene, por lo que ambas no pudieron ser conectadas entre sí inicialmente.

Hasta que Jorge P. J. le hizo llegar la existencia de la muerte de la joven brasileña a su entorno días antes de entregarse, convirtiendo ese hecho en uno de los ejes de su defensa, ya que ha alegado que Marta murió practicando sexo y consumiendo cocaína y que, dado el precedente, se asustó y optó por descuartizarla para deshacerse del cadáver, que aún no ha podido ser encontrado.

Fuentes jurídicas han explicado que, en este último caso, el del fallecimiento de Lady, las actuaciones se mantienen secretas, porque las investigaciones policiales estaban aún en marcha.

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