11 de diciembre de 2019
11.12.2019
Diario de Mallorca
Investigación

El cadáver hallado en el Port de Sóller podría llevar varios meses en el mar

Las primeras hipótesis apuntan a que el cuerpo podría proceder del sur de Francia, de la localidad gala de Marsella

10.12.2019 | 19:54

El cadáver hallado el lunes flotando en el Port de Sóller podría llevar varios meses en el mar. El avanzado estado de descomposición del cuerpo sería compatible con ese tiempo transcurrido. Las primeras hipótesis apuntan a que la marea podría haber arrastrado al fallecido hasta la costa mallorquina desde el sur de Francia. En concreto, desde Marsella o localidades situadas en las proximidades.

El cadáver fue avistado sobre las dos de la tarde del lunes en el Port de Sóller. El fuerte oleaje impidió que el cuerpo pudiera ser recuperado con prontitud. De hecho, solo cuando el fallecido llegó a la orilla se pudieron hacer cargo de él.

El deteriorado estado en el que se encontraba el cadáver ha impedido determinar hasta el momento el sexo. No obstante las pesquisas apuntan, con un 90% de probabilidad, a que se trataría de un varón.

En primera instancia, efectivos de la Policía Judicial de la Guardia Civil se encargaron de la investigación. Lo prioritario era tratar de determinar su identidad. En el cuerpo se ha hallado un tatuaje con una forma similar a una fresa.

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Palma, encargado del levantamiento del cadáver, ordenó que se le realizaran al cuerpo todo tipo de pruebas radiológicas y genéticas, que se analizara su dentadura para tratar de identificarlo. En este sentido, el juez instó a que se comprobara si el cuerpo presentaba alguna prótesis que contribuyera a esclarecer su identidad.

El cuerpo del fallecido se encontraba saponificado debido al largo tiempo transcurrido a merced del mar. Por este motivo, la labor del forense se antojaba harto complicada para determinar la causa de la muerte. Las huellas dactilares eran prácticamente inexistentes debido a su avanzado deterioro.

Para completar el dictamen del facultativo, el juez también ordenó que el cadáver hallado el lunes en el Port de Sóller fuera trasladado a Son Espases para realizarle una minuciosa exploración radiológica. En concreto, una tomografía axial computerizada (TAC) y radiografías.

Una identificación compleja


Además de tratar de determinar las causas de la muerte, estas pruebas médicas están enfocadas a dilucidar si el fallecido había sido sometido a algún tipo de intervención quirúrgica en los últimos tiempos que pudiera arrojar algo más de luz sobre su identidad.

Además del estudio pormenorizado de su historial médico, también se extrajeron muestras de su material genético para tratar de identificarle por medio de esta vía. Esta labor fue encomendada al Servicio de Criminalística (Secrim) de la Guardia Civil. Su equipo está especializado en determinar la identidad de personas fallecidas en las circunstancias más extremas.

Estos expertos se encargaron de la completa identificación de las siete víctimas fallecidas el pasado 25 de agosto tras colisionar en el aire un helicóptero y un ultraligero en Inca. La identidad de los dos ocupantes de esta última aeronave fue determinada casi de inmediato. Mientras, la del piloto y la familia alemana que viajaban en la primera tardó unos pocos días.

El problema añadido que plantea la identificación genética de este cuerpo hallado el lunes en el Port de Sóller, por medio del ADN mitocondrial y el nuclear, es encontrar además un familiar con el que se puedan cotejar los marcadores. En primer instancia se compararan estas muestras de su material genético con los ficheros de desaparecidos y si se corresponde con alguno de estos. Los expertos del Secrim también tratarán de analizar las posibles huellas dactilares y realizarle pruebas odontológicas.

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