10 de diciembre de 2019
10.12.2019
Investigación por la muerte de un soldado mallorquín

El "traidor" que se negó a mentir a la Guardia Civil

La declaración de un legionario confirmó las sospechas de los agentes sobre la manipulación de pruebas tras la muerte de Alejandro Jiménez

10.12.2019 | 02:45

Hostigado por decir la verdad. Uno de los miembros del pelotón de Alejandro Jiménez, el legionario fallecido el 25 de marzo durante unos ejercicios en Agost (Alicante), declaró que el capitán les había ordenado alterar sus posiciones durante la recreación ante los investigadores. Este joven fue coaccionado hasta que se dio de baja.

"Alejandro Jiménez Cruz era mi amigo". Durante la primera ronda de interrogatorios a los miembros de los dos pelotones que participaron en el ejercicio con fuego real en Agost (Alicante) en el que el 25 de marzo falleció el joven legionario mallorquín, los investigadores de la Guardia Civil se encontraron con un aliado inesperado. Mientras afloraban sus sospechas sobre la manipulación de pruebas y las contradicciones detectadas, hubo un joven que se negó a mentir y refirió que habían recibido órdenes de su capitán de alterar la recreación de los hechos realizada al día siguiente de la muerte de Jiménez. Este legionario sufrió posteriormente el hostigamiento de compañeros y oficiales, que le tildaron de "traidor" y "maricón", hasta que pidió la baja médica y fue apartado del servicio.

En un oficio de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Alicante del 27 de marzo, dos días después de la muerte de Jiménez, los investigadores informan de "incongruencias y declaraciones contrapuestas" de los militares interrogados hasta ese momento. La autopsia preeliminar ha alertado ya de que su muerte podría ser consecuencia de un disparo directo, y no de un rebote, como mantenía inicialmente el Ejército.

El día 28 se le toma declaración a uno de los legionarios que abre por primera vez el muro de silencio al que se enfrentaban los investigadores. Al día siguiente de la muerte de Jiménez Cruz, el capitán de la compañía hizo una simulación del ejercicio antes de la llegada de los agentes.

Posteriormente reunió a los miembros de los dos pelotones implicados y les alecciona sobre lo que deben declarar: "Decid la verdad, pero no digáis a la Guardia Civil que consolidasteis a vuestro pelotón arriba. Decid que estabais unos cuatro o cinco metros más abajo". Apenas una hora después llegó la Guardia Civil al campo y repitieron el ejercicio, pero siguiendo las directrices del capitán, cinco metros por debajo del lugar real de los hechos. En ese momento el testigo no dijo nada a la Guardia Civil por temor a represalias.

El joven explica que durante el viaje de Almería a Alicante para declarar el sargento le ha aleccionado a él y a otros dos legionarios, en el sentido de que sean breves en sus explicaciones y no den margen a que les hagan muchas preguntas, "porque la Guardia Civil tiene una teoría". Lo interpreta como una advertencia hacia él, pero había decidido decir la verdad: "Alejandro era mi amigo".

"Eres un cobarde"

Fue el resquicio por el que la Guardia Civil logró tener una idea más correcta de lo ocurrido. En los siguientes interrogatorios los agentes consiguen que otros legionarios admitan que habían mentido en su declaración inicial siguiendo las órdenes de su capitán. Pero fue también el principio del suplicio del testigo, al que sus compañeros consideran un "traidor".

Ese día, tras prestar declaración, otro de los legionario sale de la oficina de la Guardia Civil y le comenta al sargento, el mismo sargento que según las pruebas balísticas fue el autor del tiro que causó la muerte de Jiménez: "Mi sargento, me han dado por todas partes. Alguien ha dicho lo que el capitán nos ordenó que no dijéramos". El comentario se repitió entre los soldados que salían de declarar: "Mi sargento, he tenido que cambiar mi versión por completo".

Los legionarios fueron juntos a comer, y el testigo notó ya que nadie le dirigía la palabra. Hasta que el sargento explotó: "Vas a meter en un lío al capitán, le vas a arruinar la vida. Eres un cobarde y un maricón". Otro de los soldados le dice: "Cómo tienes tan poca vergüenza". De regreso a la base de Viator nadie le habló. Era consciente de que tenía a todos en su contra.

A la semana siguiente, tras pasar el fin de semana de permiso, otro de los legionarios le espeta: "Eres un maricón, tú no vales para esto, vete de esta compañía, lárgate a tu puta casa". Cuando le preguntó por qué le hablaba así le respondió: "No te hagas el tonto, tú lo sabes muy bien". El sargento había dejado de saludarle y esa mañana, mientras retiraban el armamento para un nuevo ejercicio de tiro, el sargento le llamó "maricón" varias veces. El capitán estaba presente.

Todo esto lo relató en su siguiente declaración ante la Guardia Civil, el 2 de abril. El joven añadió que tenía miedo, no podía confiar en nadie y se sentía solo. Acudió al teniente de su pelotón para que le exonerara de participar en el ejercicio. "El teniente se portó muy bien conmigo y me recomendó que fuera al botiquín y me diera de baja". De regreso a la compañía un cabo le ordenó que limpiara los platos. Mientras cumplía su orden, el suboficial cerró la puerta y le dijo: "Qué bajo has caído. Esto es como saltarse un semáforo en rojo, va a perjudicar a toda la compañía". Cuando él le dijo que se había limitado a decir la verdad, el cabo le respondió: "Vete de aquí, que no te quiero ver la cara".

Niegan el acoso


En la declaración que presta el sargento el 3 de abril, niega que este legionario haya sufrido ningún tipo de presión. "Aunque me consta que no tiene contacto con el resto de legionarios, que nadie le habla, esto es así desde que entró en la compañía". El sargento confirma entonces que el joven se encontraba de baja desde el día anterior por ansiedad.

Un mes después se incopora al sumario una declaración de cuatro agentes de la Guardia Civil que participaron en la recreación del ejercicio realizado el 24 de abril. Manifiestan que habían oído al sargento vociferar al legionario "en tono ofensivo y despectivo" para que se callara. Los mismos agentes refieren que el capitán le dijo luego al sargento, refiriéndose al joven, que siempre quiere ser la novia de la boda. Añaden que la comisión judicial pudieron oír también los insultos y amenazas.

En los interrogatorios realizados por la Guardia Civil en los meses siguientes, todos los miembros de los dos pelotones niegan conocer que este legionario haya sufrido algún tipo de acoso. Solo uno de ellos,el 18 de julio, admite que el joven estuvo solo dos días y que no volvió a aparecer por la compañía. "No fue un buen compañero", dijo, "e incluso se le tildó de traidor por revelar a la Guardia Civil aspectos secundarios de lo sucedido, que en principion no tenían nada que ver con el fallecimiento de Alejandro".

A día de hoy el joven testigo sigue de baja.

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