07 de octubre de 2019
07.10.2019
Tribunales

Condenan al clan de Los Lobato a 40 años por una veintena de robos en la isla

?Diez acusados de la banda de ladrones reconocieron los hechos ayer en la Audiencia de Palma y otro sospechoso fue absuelto

07.10.2019 | 11:43
"¡Guapo, guapo!", "¡un beso!", "¡te quiero!". Media docena de mujeres despiden a sus familiares lanzando besos al aire y dicendo adiós con la mano en el momento que entran en el furgón policial  en la Audiencia de Palma rumbo a prisión. El clan familiar de Los Lobato sigue más unido que nunca. Acaban de ser sentenciados y en sus caras no se vislumbra tristeza. Todo lo contrario, aparecen sonrientes e incluso alguno suelta una carcajada. La Audiencia Provincial condenó ayer al  histórico clan de Los Lobato  a casi 40 años de prisión por perpetrar una veintena de robos en domicilios y empresas de la Part Forana de la isla entre 2016 y 2017.
 
Una decena de acusados reconoció que integraba una banda de ladrones profesionales, mientras que otro sospechoso fue absuelto. Seis procesados llevan más de dos años encarcelados. La fiscalía solicitaba inicialmente para todos ellos una condena total de 120 años de prisión. Ayer por la mañana diez encausados aceptaron penas que suman 39 años y nueve meses de cárcel por un delito de grupo criminal, otro continuado de robo con fuerza en casa habitada y establecimiento, atentado a la autoridad, lesiones, encubrimiento y contra la salud pública.
 
El líder del grupo asentado en la isla con más de 30 años de trayectoria, un español de 60 años  con antecedentes que afrontaba 12 años de cárcel, se conformó con una condena de 4 años y nueve meses. Otros estrechos colaboradores que se enfrentaban a peticiones de pena de diez y 12 años porque la Guardia Civil les intervino plantaciones de marihuana en sus domicilios en Lloret, Palma y Llucmajor, finalmente aceptaron condenas de seis años y medio y tres años y medio de prisión.
 
El sospechoso para el que el fiscal reclamaba una mayor condena, 23 años de prisión, se conformó con seis años de cárcel por atentado a la autoridad, grupo criminal y robos con fuerza, ya que hirió a un guardia civil que le iba a detener atropellándole con un coche  el 23 de agosto de 2017 por la noche a las afueras de Petra.
 
Varios integrantes de la banda fueron sorprendidos esa noche por los agentes cuando iban a asaltar un chalé. La Guardia Civil los descubrió y dos de ellos se enfrentaron a los funcionarios. Dos agentes resultaron heridos por las patadas y manotazos que les dio uno de los acusados, quien los arrojó al suelo, mientras que otro trató de huir a toda prisa en un coche y arrolló a otro guardia que le daba el alto, según la fiscalía. Este  investigador atropellado sufrió graves lesiones en una pierna y ya ha sido indemnizado.
 
Uno de los encausados fue absuelto ayer al retirársele los cargos contra él, mientras que otra mujer solo fue condenada como encubridora de los robos. El tribunal de la sección primera apreció la circunstancia atenuante de reparación de daño porque los acusados consignaron antes del juicio más de 27.000 euros. La sala también tuvo en cuenta la agravante de reincidencia en algunos de los sospechosos, ya que cuentan con antecedentes. La sentencia dictada ayer contra el famoso clan de Los Lobato ya es firme. A la mayoría de sus integrantes se les suspendió las penas de prisión. La Audiencia de Palma también acordó el decomiso de los efectos intervenidos y la destrucción de las plantas de marihuana incautadas en el verano de 2017, cuando fue desarticulada la banda.
 
El clan de Los Lobato había constituido desde mediados de 2016 un grupo estable dedicado a  robar en viviendas unifamiliares, establecimientos y empresas, todas ellas aisladas de los núcleos urbanos. Los ladrones se apoderaban de dinero y de joyas y desechaban aquellos objetos que pudieran permitir su identificación posterior como teléfonos móviles, ordenadores o tablets.
 
La banda se había especializado en forzar y abrir cajas fuertes mediante herramientas empleando muy poco tiempo. Sus miembros se repartían las funciones. Así, unos compraban los utensilios para perpetrar los robos como hachas, mazas o patas de cabra, mientras que otros los escondían en agujeros en el campo en lugares cercanos a las casas o locales que iban a asaltar o bien realizaban vigilancias de los objetivos. En prácticamente un año, llevaron a cabo una veintena de robos en domicilios y empresas en Bunyola, Santa Maria, Alcúdia, Pòrtol, Inca, Consell, Marratxí, sa Pobla, Lloret, s'Alqueria Blanca, Palmanyola, Algaida y Palma.
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