06 de agosto de 2019
06.08.2019
Investigación

El legionario mallorquín muerto tenía el chaleco caducado y sin protección antibalas

"No fue un tiro rebotado ni entró por la axila, fue un disparo directo al pecho de un compañero a 15 metros", asegura su padre

06.08.2019 | 00:22

Alejandro Jiménez, el legionario mallorquín fallecido al recibir un tiro el pasado 25 de marzo durante unas maniobras con fuego real en Alicante, tenía el chaleco caducado y sin protección antibalas. Así lo aseguró ayer el padre de la víctima, Juan José Jiménez, basándose en la investigación de la Guardia Civil recogida en el sumario del caso, en el que 16 militares están bajo investigación judicial. Las pesquisas desmienten además la primera versión oficial sobre lo ocurrido, según la cual el joven recibió el impacto de una bala perdida que le entró por la axila. "Fue un impacto directo en el pecho de un compañero situado a 15 metros de él. El proyectil atravesó el chaleco, que no llevaba placas balísticas", detalló Jiménez en declaraciones a DIARIO de MALLORCA. "Quiero la verdad de lo que ocurrió y que se corrijan los posibles errores para que ningún otro padre tenga que llorar a su hijo", sentenció Juan José Jiménez.

Tras la muerte del joven mallorquín, la Guardia Civil precintó todas las armas que intervenían en la maniobra y los comparó con el proyectil recuperado del cadáver. "Tres peritos de Balística han llegado, cada uno por su lado, a la misma conclusión. La bala no estaba deformada, por lo que no fue un rebote. Mi hijo recibió un tiro directo en el pecho que le atravesó el chaleco y le barrió la zona vascular", afirmó Jiménez.

Los agentes encargados del caso han comprobado además, según el progenitor, que el chaleco de la víctima estaba caducado y solo llevaba protección antifragmentos para protegerse de esquirlas y proyectiles de armas ligeras, a pesar de que la maniobra se realizaba con armas de guerra. "La Guardia Civil comprobó que si el chaleco de mi hijo hubiera llevado las placas balísticas, como mucho habría sufrido una fisura en las costillas", revela el padre del legionario mallorquín. Además, el hombre no alcanza a comprender cómo el joven recibió un disparo por parte de un compañero que estaba más adelantado que él y sin estar en su línea de tiro, ya que el blanco estaba de frente.

"No creo que haya maldad en lo que pasó, pero sí posibles negligencias. Mi intención es que se corrijan", apunta Jiménez.

La investigación de la Guardia Civil y del Juzgado Togado Militar Territorial número 23 de Almería, encargado del caso ha salpicado de momento a 16 militares, entre ellos dos oficiales y un suboficial, por un presunto delito contra la eficacia del servicio con resultado de muerte, tipificado en el Código Penal Militar. El autor del disparo ha sido identificado y es el único al que se le ha impuesto la medida cautelar de comparecer cada quince días ante el juez.

El juez castrense que investiga el caso ha detectado además que los militares de rango superior han tratado de influir en las declaraciones de sus subordinados, según consta en un auto del procedimiento. "Por parte de los militares de empleo superior se ha tratado de influir en los distintos testimonio de empleo inferior", sostiene el magistrado.

Las pesquisas sobre el fallecimiento del legionario mallorquín, que siguen abiertas a la espera de nuevas declaraciones a partir de septiembre, apuntan además a deficiencias en los medios sanitarios. En la ambulancia que asistía al ejercicio de tiro no había personal sanitario especializado sino solo un chófer, según fuentes próximas a la investigación citadas por la Agencia Efe.

Alejandro Jiménez murió el pasado 25 de marzo al recibir el impacto de un proyectil del calibre 5,56 milímetros, disparado con un fusil de asalto HK G36, durante un ejercicio de tiro con fuego real en el campo de tiro de Agost (Alicante). El Tercio Don Juan de Austria 3º, al que pertenecía el fallecido, está desplegado en la base Álvarez de Sotomayor en Viator (Almería), sede de la Brigada Rey Alfonso XIII II de La Legión. El legionario era de Palma y le fue impuesta la medalla al mérito militar con distintivo amarillo por haber fallecido en acto de servicio.

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