21 de julio de 2019
21.07.2019
Semana negra

Los bomberos buscan a doce superhumanos

21.07.2019 | 02:45

El pasado lunes comenzaron en el parque de Son Malferit las pruebas para seleccionar a doce nuevos bomberos de Palma, las primeras plazas que se ofertan en el cuerpo en ocho años. Para estas doce plazas había inscritos 240 candidatos y candidatas, aunque finalmente solo se presentaron a los primeros exámenes unos 150. Los aspirantes han tenido que hacer primero las pruebas teóricas, con un amplio temario que abarca desde cuestiones relacionadas con el trabajo de bombero hasta legislación y función pública.


Quienes superen este examen tendrán que enfrentarse a las exigentes pruebas físicas, que en esta edición incluyen el manejo de herramientas propias de los bomberos, como las sierras radiales. Luego vendrán un test psicotécnico y pruebas psicológicas, diseñadas para determinar la capacidad de reaccionar ante situaciones de intenso estrés como las que pueden encontrarse en su trabajo y descartar que sufran algún tipo de fobia. Y por último, una entrevista personal con el comité examinador, presidido por el jefe del cuerpo, Manuel Ángel Nieto. Los doce elegidos que superen todas las pruebas deberán ser una especie de híbrido de Leónidas de Esparta y Xena, la princesa guerrera.

Un patito en apuros


El mismo día del examen, los bomberos se enfrentaron a uno de esos trabajos que se salen fuera de lo común. Recibieron un aviso desde la UIB, alertando de que había un patito atrapado en las alcantarillas del campus. Un equipo acudió al lugar y con una buena dosis de paciencia lograron rescatar al bicho, apenas una cría, aparentemente en perfecto estado. Lo que todavía no sabemos es cómo llegó el patito hasta allí.

Una amistad férrea


Jose Antonio Nieto 'Primo' y Mateo Goñalons, los dos carismáticos y fornidos encargados de la seguridad de los juzgados de Vía Alemania, se van a distanciar después de una amistad inquebrantable de más de 13 años, jalonada por incontables anécdotas. Mateo ha sido destinado a la vigilancia de la sede judicial de sa Gerreria a partir del próximo 1 de agosto, donde se encargará del control de entrada. 'Primo' y Mateo se distancian ahora unos metros y ambos asumen la responsabilidad de la seguridad de estos juzgados. Mientras apura sus últimos días junto al escáner de la oficina judicial de Vía Alemania y está ojo avizor ante la posible entrada de objetos peligrosos, Mateo vislumbra algo más de tranquilidad en su nuevo destino. "Hay dos líneas de escáneres y creo que se podrá controlar mejor", apunta. También la tensión a la que estará expuesto promete ser algo menor. Los encausados que acuden a los juzgados de sa Gerreria no afrontan procesos con penas de cárcel, tal y como ocurre a diario en Vía Alemania. No obstante, Mateo sabe que en la seguridad nunca se puede bajar la guardia. Mateo asume con rotundidad que su amistad con 'Primo' va a seguir intacta, aunque ya no se vean a diario.

Un monje sibarita


Durante esta semana se celebró en los juzgados de Vía Alemania un juicio a un hombre por un robo con fuerza en el monasterio de Artà. El ladrón irrumpió en las celdas de los monjes franciscanos y sustrajo todos los objetos de valor que halló a su paso. Entre los efectos sustraídos se encontraban "puros de gran calidad" y bombones. También robó cadenas y medallas de oro y dos cruces, varios anillos y unos 70 euros en efectivo. El delincuente pidió perdón y se mostró arrepentido por el robo. El prior Pedro Vallespir le perdonó en la misma sala. Además de por estas anécdotas, esta vista oral será ampliamente recordada durante mucho tiempo. Fue el último juicio celebrado por el magistrado Eduardo Calderón, uno de los jueces más respetados de Palma, antes de su jubilación. La presencia de jueces, abogados, fiscales y funcionarios mientras se degustaban cocas de pimientos y verdura, ensaimadas y se descorchaban botellas de cava sirvieron para ensalzar la figura del juez Calderón al comenzar su sobradamente merecida jubilación.

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