14 de julio de 2019
14.07.2019
Emergencia

Un senderista americano muere al caer desde 30 metros en un acantilado de Deià

Sospechan que se salió del camino de ses Cingles de Son Rullan y se precipitó al vacío al intentar destrepar el peñasco

15.07.2019 | 00:02
Un senderista americano muere al caer desde 30 metros en un acantilado de Deià

La Guardia Civil y los Bombers de Mallorca rescataron este lunes por la mañana el cadáver de Edward Benedict, un ciudadano norteamericano de 50 años que falleció en la tarde del domingo al caer desde unos treinta metros de altura en la zona de ses Cingles de Son Rullan, un gran acantilado cercano a Deià. Los investigadores sospechan que el excursionista se salió del camino y cayó al vacío cuando trataba de destrepar la zona, muy escarpada. El accidente ocurrió sobre las ocho de la tarde del domingo, pero el cuerpo no fue localizado hasta este lunes sobre las diez y media de la mañana, y evacuado en helicóptero dos horas más tarde.

Edward Benedict, turista estadounidense de 50 años, natural de Nueva Jersey, formaba parte de un grupo que el domingo salió desde Deià y ascendió por ses Cingles de Son Rullan, hasta coronar el Puig Caragolí. Tenían previsto regresar a Deià por el mismo camino.

Una vez en la parte más alta, el hombre decidió adelantarse al resto del grupo, porque dijo que su familia le estaba esperando. Sus acompañantes realizaron el camino de vuelta más tarde, pero cuando llegaron a Deià, se encontraron con que Edward no había regresado.

El grupo dio aviso a la central de emergencias de la desaparición del excursionista, lo que puso en marcha un operativo de búsqueda en el que participaban agentes del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil y el Grupo de Rescate de Montaña de los Bombers de Mallorca, con el apoyo de policías locales y personal de Protección Civil. Esta primera búsqueda se mantuvo hasta las tres de la madrugada, sin éxito. Este lunes con las primeras luces del día volvieron a salir en busca del hombre desaparecido.

Un equipo de bomberos de Mallorca encontraron finalmente, sobre las diez y media de la mañana, el cadáver del excursionista, en un punto de muy difícil acceso, en el fondo de una de las paredes del acantilado.

Al lugar acudieron rápidamente los agentes del GREIM, que se encargaron de la inspección ocular del lugar antes de que el juez autorizara el levantamiento del cadáver. Según los primeros indicios y a falta de la práctica de la autopsia, el accidente se habría producido el mismo domingo por la tarde. Al parecer el excursionista no encontró el camino que desciende por ses Cingles de Son Rullan y trató de destrepar por el acantilado hacia Deià, hasta que se encontró enriscado en un lugar de muy difícil salida y se precipitó al vacío, desde una altura de unos treinta metros. El hombre debió de fallecer prácticamente en el acto.

Una vez concluida la inspección del lugar, la Guardia Civil trasladó el cadáver en helicóptero hasta el Instituto de Medicina Legal de Palma, donde está previsto que se le practique la autopsia para determinar de forma fehaciente la causa de la muerte.

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