06 de marzo de 2019
06.03.2019
Investigación

Hallan el cadáver de un hombre de 82 años fallecido hace un mes en su piso de Palma

La víctima, que padecía el síndrome de Diógenes, estaba en avanzado estado de descomposición y rodeada de basura

06.03.2019 | 02:45
Los bomberos entran en la vivienda por el balcón.

Con el móvil en la mano, tendido en la cama y rodeado de basura por doquier. De esta forma fue encontrado ayer el cadáver de un anciano de 82 años en su domicilio de Palma. El cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición y el fuerte olor que desprendía, unido a la ingente cantidad de desechos hacinados en la vivienda habían despertado la alarma en el vecindario. Al parecer este residente padecía el síndrome de Diógenes.

Desde hacía un mes, nadie tenía de noticias de Tolo. No respondía a las llamadas al teléfono móvil de sus primos. Tampoco abría la puerta después de que tocaran el timbre y no había recogido los papeles con mensajes que le habían introducido por debajo de la puerta. Mientras tanto, un fétido olor se iba instalando por todos los rincones del edificio.

Ante los temores de que le pudiera haber pasado algo, los familiares se decidieron ayer a llamar a los servicios de emergencia. La Policía intentó acceder al domicilio, pero había que forzar la puerta.

Máscaras contra el hedor


A continuación, avisaron a los Bombers de Palma. Una dotación, procedente del parque de sa Teulera se desplazó hasta el número 32a de la calle Andreu Feliu de Palma. Después de examinar los accesos, los bomberos concluyeron que la autoescalera era el método más aconsejable.

A continuación, los bomberos utilizaron la autoescalera y la elevaron hasta el balcón del segundo piso. Allí tuvieron el camino expedito. No obstante se vieron obligados a utilizar los equipos de respiración autónoma, ya que el hedor procedente del interior de la vivienda era insoportable.

Al olor fétido por la acumulación de residuos en el interior de la vivienda se había sumado el hedor provocado por la descomposición del cuerpo al cabo de un mes. Los bomberos abrieron la puerta y agentes de la Policía Nacional se encargaron del caso.

Los funcionarios se encontraron el cuerpo del anciano tendido en la cama sin señales aparentes de violencia. El fallecimiento fue comunicado al juzgado de guardia y el juez ordenó el levantamiento del cadáver.

"Había que haber llamado mucho tiempo antes. El fuerte olor ya se sentía hace semanas. Mi marido decía que podría ser una tubería, pero yo pensaba que podía ser el vecino", apuntó una residente en la vivienda.

Al parecer, Tolo era muy conocido en los vecinos del edificio de la calle Andreu Feliu por ser muy habilidoso. "Era un manitas. Sabía hacer de todo. Y poco a poco fue acumulando objetos en casa", apuntó un vecino. El fallecido trabajó en una herrería de Palma. Durante un tiempo aprovechó su destreza para hacer chapuzas en casas de otros residentes.


Entrada de la vivienda de la calle Andreu Feliu.   LORENZO MARINA

"Sabía hacer de todo. Por eso acumulaba gran cantidad de cosas en su casa", apuntó un vecino. Aunque últimamente se había mostrado muy reservado y cerraba apresuradamente la puerta para que nadie viera lo que acumulaba en el interior.

"Tenía un huerto en Son Ferriol y solía acudir allí a cultivar verduras, pero hacía ya bastante tiempo que no se movía hasta allí", explicó un residente.

Algunos primos y sobrinos del finado se armaron de valor para tratar de adentrarse en su vivienda. El hedor se trasladaba hasta la escalera a través de la puerta entreabierta. Los familiares no pudieron contener las continuas toses al entrar en el domicilio de Tolo.

Ante la gran cantidad de trastos viejos que se hacinaban en el segundo piso de la calle Andreu Feliu, un camión de los servicios municipales acudió para trasladarlos a un almacén.

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