24 de febrero de 2019
24.02.2019
Envenenamiento

La Guardia Civil cree que una estufa de leña causó la intoxicación mortal de una pareja en Escorca

Un matrimonio de origen belga falleció en una 'possessió' al inhalar monóxido de carbono mientras dormía

24.02.2019 | 11:00

La Guardia Civil sospecha que una pareja de origen belga que murió en una 'possessió' en Escorca y cuyos cuerpos fueron hallados el pasado sábado se intoxicó al inhalar monóxido de carbono por una estufa de leña. La Policía Judicial está investigando las circunstancias en las que falleció el matrimonio en la finca Muntanya, una valiosa propiedad que había sido reformada recientemente después de ser comprada hace dos años por los nuevos propietarios.

Fuentes cercanas al caso indicaron que las dos víctimas eran los nuevos dueños de la casa, que llevaban poco tiempo instalados y que vivían por temporadas, si bien otras fuentes detallaron que podrían ser turistas de vacaciones en la isla.

Los cuerpos sin vida del hombre y de la mujer fueron hallados sobre la cama el sábado por la tarde después de que una patrulla del instituto armado acudiera a la finca, alertada por un conocido, que indicó que no sabía nada de ellos. Según su versión, les había llamado y no respondían. Se trata de un payés de la zona que se encarga de cultivar la tierra y que se preocupó al no ver a la pareja.

Los agentes descubrieron los dos cadáveres en la cama. No había señales de violencia. La Policía Judicial inició las pesquisas pertinentes. La Guardia Civil baraja como principal hipótesis que se trata de una muerte accidental al haberse intoxicado las víctimas con monóxido de carbono por la mala combustión de una estufa de leña.

La autopsia, que previsiblemente se les practicará hoy en Palma, aclarará las causas de los óbitos. Un juzgado de instrucción de Inca también ha abierto diligencias tras el hallazgo de los dos cadáveres.

Desde un primer momento, los investigadores descartaron la participación de terceras personas en los hechos. No había indicios de violencia, tampoco la casa estaba desordenada y la vivienda estaba cerrada por dentro, por lo que nadie entró en el inmueble.

La Guardia Civil empezó a investigar los hechos el sábado al mediodía, cuando un allegado a la pareja avisó preocupado de que no tenía noticias de ellos. Una patrulla del instituto armado de Pollença se movilizó y acudió a la finca Muntanya, en Escorca, donde al parecer los propietarios residían por temporadas.

En plena Serra de Tramuntana

La propiedad se encuentra cerca de la carretera de la Serra de Tramuntana (MA-10), entre Pollença y Lluc, dentro del término de Escorca. Había sido reformada recientemente y los dueños se habían instalado en ella hace meses.

Los primeros agentes que llegaron a la finca se encontraron cerrado el inmueble. La vivienda estaba cerrada por dentro. Finalmente, consiguieron acceder a la casa y entonces descubrieron el cuerpo sin vida de una mujer y el de un hombre sobre la cama.

Poco después, se movilizó la Policía Judicial y un médico forense, quienes inspeccionaron el inmueble. Los primeros datos recabados apuntan a que la pareja pudo fallecer envenenada por inhalación de monóxido de carbono debido a la mala combustión de una estufa de leña que había en la casa.

Los agentes sospechan que el matrimonio se intoxicó cuando dormía sin percatarse del gas. Esta intoxicación letal es conocida como 'la muerte dulce', ya que el monóxido de carbono es un gas muy peligroso que solo se puede detectar con sensores debido a que es incoloro e inodoro. Cuando se respira en niveles elevados, sin que los afectados se den cuenta, se entra en un estado de somnolencia hasta finalmente perecer. El cuerpo se queda sin oxígeno sin que la propia víctima se percate, ya que queda adormilada. En ocasiones, se pueden dar síntomas previos como dolor de cabeza, mareos, desmayos, pérdida de conocimiento o dificultad para respirar. Para evitar este tipo de envenenamiento, debe haber ventilación en las estancias.

Las pesquisas en Escorca se prolongaron durante toda la tarde del sábado hasta la noche. El alcalde del municipio, Antoni Solivellas, lamentó ayer lo ocurrido y calificó los hechos como "una desgracia".

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