13 de febrero de 2019
13.02.2019
Tribunales

El asesino de Lucía Patrascu pide que se le rebaje la condena a 20 años de cárcel

La defensa de Ioan Ciotau, sentenciado a 22 años, niega que fuera un ataque por sorpresa y la relación de parentesco

12.02.2019 | 20:30

Ioan Ciotau, condenado a 22 años por asesinar a cuchilladas a su mujer, Lucía Patrascu, en el balcón de casa en el Port de Pollença el pasado 29 de mayo de 2016, pide en su recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) que se le rebaje la pena a 20 años de prisión.

El abogado defensor del asesino, de 60 años y origen rumano, niega que concurra la circunstancia agravante de alevosía y la de parentesco, como apreció el jurado popular en su veredicto tras el juicio celebrado en la Audiencia de Palma a mediados de diciembre de 2018. Así, la defensa plantea que los hechos constituyen un delito de homicidio. Según su tesis, el ataque con el cuchillo no fue sorpresivo, imprevisto, rápido ni fruto de ninguna trampa o emboscada que imposibilitara la defensa de la víctima. Y en cuanto a la agravante de parentesco, la defensa sostiene que la relación matrimonial estaba rota, no había convivencia conyugal ni familiar, ya que Patrascu había abandonado el domicilio del Port de Pollença tres semanas antes de los hechos y, según relató una testigo, ella quería divorciarse de su marido e incluso abandonar España.

Además, considera que hay que tener en cuenta las atenuantes de trastorno mental transitorio, reparación del daño, confesión y dilaciones indebidas, lo que beneficiaría al asesino y supondría una notable rebaja en la condena.

Por último, Ciotau solicita que se le imponga la pena mínima, ya que carece de antecedentes policiales y penales y en el turno de la última palabra pidió disculpas y se mostró arrepentido por lo sucedido.

Por contra, tanto la fiscal, como la acusación particular y la acusación popular han impugnado el recurso de apelación de la defensa, interesando su desestimación y que se confirme la condena de 22 años de cárcel al considerarla ajustada a Derecho.

Alevosía

El ministerio público destaca que la alevosía quedó clara a lo largo del juicio, no solo por las declaraciones de los testigos que indicaron que la víctima no pudo defenderse, sino también por las manifestaciones de los forenses que practicaron la autopsia. Los peritos detallaron de forma rotunda que Lucía Patrascu no pudo defenderse y recalcaron que la primera de las seis puñaladas que sufrió se produjo por la espalda. Además, el ataque ocurrió en un espacio reducido en el que tampoco cabía posibilidad de defensa, según la fiscal.

La acusación particular incide en que el asesinato se produjo en un lugar en el que la víctima no podía escapar, atendida su complexión física gruesa (en el balcón de un segundo piso). También hace hincapié en que el jurado concluyó por unanimidad en su veredicto que la agresión se produjo de forma súbita y sorpresiva.

Las acusaciones también coinciden al señalar que la agravante mixta de parentesco acoge no solo los supuestos de matrimonio, sino también aquellos en los que se haya producido un detetioro de la relación conyugal.

Por último, fiscalía y acusación rechazan las atenuantes de trastorno mental, reparación del daño, confesión y dilaciones indebidas al subrayar la frialdad y tranquilidad del asesino, quien pudo contratar a un perito para que declarara en el juicio, entregó una cantidad "insuficiente" y "ridícula" a sus hijos y pidió diligencias para dilatar el proceso, por lo que no colaboró en las pesquisas.

El crimen machista ocurrió el pasado 29 de mayo de 2016 en el domicilio en el que hasta hacía tres semananas convivía el matrimonio en el Port de Pollença. Sobre las diez de la mañana, Lucía Patrascu, de 47 años, llegó a casa. Su marido, Ioan Ciotau, que se hallaba en el salón, empezó a discutir con ella al recriminarle su ausencia y preguntarle dónde había estado. Esa madrugada, la mujer había acudido a la Guardia Civil con la intención de denunciarle.

Durante la disputa, el hombre la agarró del cuello de manera súbita e inesperada. Lucía logró zafarse gracias a la intervención de su hijo y corrió al balcón para pedir ayuda. Mientras, su esposo aprovechó para ir a la cocina, cogió un cuchillo de unos 16 centímetros de hoja y la alcanzó en la entrada del balcón, donde le asestó varias puñaladas, algunas por la espalda, el pecho, el costado y la zona escapular.

Ioan Ciotau volvió al interior de la casa para regresar al balcón donde la víctima trataba de incorporarse malherida del suelo. La acuchilló de nuevo en el pecho. La mujer murió desangrada por las puñaladas. Su marido fue detenido al bajar a la calle, donde siguió menospreciándola.

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