31 de diciembre de 2018
31.12.2018

Rafael Pantoja: "Que me peguen un tiro, no quiero seguir viviendo"

El asesino de Sacramento Roca no sufría trastornos mentales graves el día del crimen

31.12.2018 | 02:45

Rafael Pantoja, el hombre que mató a cuchilladas a su expareja Sacramento Roca en Palma, no padecía trastornos mentales graves el día del crimen. La psiquiatra que lo atendió en Son Espases tras su detención el pasado 16 de noviembre descartó que el hombre tuviera sus facultades mentales alteradas. El informe médico refleja que Pantoja fue hospitalizado por sus amenazas de suicidio cuando fue arrestado: "Que la Policía me pegue un tiro o los médicos me pongan una inyección, porque no quiero seguir viviendo", dijo. De hecho, intentó autolesionarse con una almohada la primera noche que estuvo hospitalizado. Sin embargo, la doctora descartó que padeciera un trastorno psiquiátrico, recomendando que tomara antidepresivos y se le aplicaran en prisión medidas de prevención del suicidio.

Este informe médico, remitido al juzgado que investiga el asesinato de Sacramento Roca, cierra la puerta por el momento a que Pantoja alegue problemas mentales para atenuar su responsabilidad. Se trata de una primera valoración psiquiátrica, que deberá ser completada con nuevos exámenes en los próximos meses.

El documento revela que Rafael Pantoja acudió a su médico de cabecera el pasado 19 de octubre, apenas una semana después de su ruptura con Roca, porque estaba deprimido. El facultativo le recetó dos fármacos antidepresivos, de los que el hombre asegura que solo tomó "dos pastillas", es decir, que no siguió el tratamiento pautado.

El sospechoso ya había sufrido un episodio similar en 2006, cuando se rompió su matrimonio con su primera mujer. En aquella ocasión llegó a ser hospitalizado en Son Espases por una intoxicación de medicamentos, aparentemente vinculada a un intento de suicidio, y se le diagnosticó un trastorno adaptativo con reacción depresiva breve. Desde entonces, no volvió a ser tratado por problemas psicológicos o psiquiátricos.

Tras matar a cuchilladas el pasado 16 de noviembre a Sacramento Roca en Conforama, la tienda de muebles donde ella trabajaba, Pantoja fue detenido y trasladado a comisaría. No llegó a pisar los calabozos, ya que pidió asistencia médica y fue conducido a Son Espases. El hombre se mostraba muy ansioso y alterado, y a su llegada a Urgencias amenazó con suicidarse. "Que la Policía me pegue un tiro o los médicos me pongan una inyección, porque no quiero seguir viviendo", espetó. Ya en el area de psiquiatría, el sospechoso insistió en que si los médicos no le ayudaban a morirse, se quitaría la vida cuando tuviera ocasión de hacerlo.

Pantoja explicó esa misma noche a la psiquiatra que tres semanas antes su novia, Sacramento Roca, había decidido separarse de él. "Perdí la cabeza. Le escribía mails, la quería ver, pero ella no quería", contó el hombre, quien relató cómo esa tarde había ido a la tienda donde trabajaba la mujer armado con un cuchillo. La doctora consideró que el acusado no presentaba síntomas psiquiátricos ni conductas psicóticas. Estaba orientado y su discurso era coherente.

El autor del crimen intentó autolesionarse con una almohada la primera noche que pasó en el hospital, tras lo que fue inmovilizado. Recibió el alta tres días después, el 19 de noviembre, sin que la psiquiatra detectara ninguna alteración mental grave. Fue conducido a los juzgados e ingresó en prisión provisional. En el centro penitenciario se le aplicó el protocolo antisuicidios.

Rafael Pantoja está imputado por el asesinato de Sacramento Roca y, en otra causa judicial, por el acoso al que la habría sometido durante el mes transcurrido entre su ruptura y el crimen. Según denunció la mujer cuatro días antes de morir, el hombre la llamaba y la visitaba constantemente, había colgado carteles sexuales con su teléfono por Palma y le había pinchado las ruedas del coche.

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