11 de diciembre de 2018
11.12.2018
Tribunales

Los expertos en Criminalística confirman que Lucía Patrascu no pudo defenderse

Los especialistas de la Guardia Civil encontraron el perfil genético del acusado en dos latas de cerveza de las siete que hallaron en su casa

11.12.2018 | 13:56

Los expertos del grupo de Criminalística de la Guardia Civil han confirmado este martes en la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Palma contra Ioan Ciotau por asesinar a puñaladas a su mujer, Lucía Patrascu, en el balcón de su casa en el Port de Pollença el 29 de mayo de 2016 que la víctima no pudo defenderse.

"Prácticamente no tuvo ocasión de defenderse", han concluido los dos especialistas. "Solo tenía una lesión de defensa en la muñeca, era una leve lesión, un pinchazo", ha detallado uno de los investigadores en relación a la fallecida.

Según su versión, la mujer presentaba seis cuchilladas en el cuerpo, tres de ellas eran mortales de necesidad. "Todas las puñaladas eran en el torso: en el pecho, costado y espalda", ha añadido uno de los agentes.

El equipo de Criminalística que realizó la inspección ocular en el domicilio en el que se produjo el crimen en el Port de Pollença concluyó que hubo una discusión en la casa que originó la posterior agresión.

Los dos investigadores han recordado que vieron al acusado el día de los hechos. "No hablaba, estaba tranquilo", ha subrayado uno de los guardias civiles.

Los especialistas han recalcado que apareció el perfil genético de Ioan Ciotau, que afronta una petición de pena de la fiscalía de 22 años de cárcel por asesinato, en dos latas de cerveza de las siete que encontraron en el cubo de la basura.

También analizaron dos cajas de medicamentos que había en la vivienda. En una de ellas, de Valeriana, faltaban 20 comprimidos, mientras que en la otra, de Transilium, faltaban ocho pastillas, según han apuntado los expertos.

Por su parte, uno de los primeros policías locales de Pollença que llegó al escenario del crimen en el Port el pasado 29 de mayo de 2016 ha recordado cómo encontró a la mujer asesinada: "La víctima estaba tumbada en el suelo, la estaban reanimando. Tenía heridas en pecho y espalda, eran unas heridas que impresionaban, la sangre salía".

"No había señales de lucha en la casa, el cuchillo estaba en el comedor, un compañero lo movió y lo dejó en la cocina", ha indicado el agente. 

"El acusado estaba en la calle, le dijo a un agente 'he sido yo' y le puso las muñecas delante para que le detuvieran. Luego lo vi en el coche, estaba tranquilo", ha detallado el policía local de Pollença.

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