07 de diciembre de 2018
07.12.2018

Piden 18 años de cárcel por secuestrar y violar a una joven mallorquina en Girona

La víctima fue retenida durante cuatro horas y agredida sexualmente por un hombre tras una fiesta de Nochevieja

07.12.2018 | 02:45
Un vehículo policial, ante la discoteca de Blanes (Girona) donde el acusado abordó a la joven.

Contradicciones

  • Cambio de versión por la prueba de ADN
    El joven acusado de la violación ha ofrecido dos versiones completamente contradictorias sobre lo ocurrido. Tras su detención en enero de 2015, aseguró ante el juez de guardia que no tuvo ningún contacto sexual con la chica y que fue ella quien le pidió que la dejara dormir en su casa.

    Dos años después, al ser procesado por estos hechos y tras confirmarse que en las muestras tomadas a la víctima había ADN suyo, se desdijo. Aseguró entonces que sí mantuvieron relaciones sexuales, pero alegó que fueron consentidas.
     

Un hombre se enfrenta a 18 años de prisión por secuestrar y violar a un joven mallorquina en Girona, donde la víctima estaba de vacaciones. La agresión se produjo tras una fiesta de Nochevieja, cuando el acusado aprovechó que la chica había perdido su bolso para engañarla y llevarla a su casa. Una vez allí, cerró la puerta con llave y la forzó a mantener relaciones sexuales. La mujer no pudo salir hasta cuatro horas después. Sufrió tanto lesiones físicas como secuelas psicológicas. Tanto el abogado de la acusación particular, Pablo Alonso de Caso, como la fiscalía de Girona imputan al acusado delitos de agresión sexual y detención ilegal.

Los hechos ocurrieron el 1 de enero de 2015 en Blanes (Girona), donde la joven mallorquina, que tenía entonces 18 años, pasaba las fiestas navideñas. Según el relato de las acusaciones, pasó la Nochevieja junto a unos amigos en una discoteca hasta las siete y media de la mañana. Cuando salió a la calle, la mujer se dio cuenta de que le faltaba el bolso y trató de entrar de nuevo en el local para recuperarlo. En ese momento se le acercó un joven marroquí de 27 años. El hombre le dijo que tenía su bolso y le describió los efectos que había dentro. Para recuperarlo, le explicó, debía acompañarlo a su casa. La chica aceptó y ambos se dirigieron al domicilio del sospechoso, a apenas 100 metros de la discoteca.

Encerrada bajo llave

En cuanto llegaron a la vivienda, el acusado dejó claras sus verdaderas intenciones. El joven invitó a la chica a acompañarle a su habitación, mientras le decía que era muy guapa. Ella se negó y le dijo que tenía novio. Pero el acusado no cejó en su empeño. Cogió a la víctima por los brazos, la llevó hasta su dormitorio y la obligó a entrar a empujones.

Entonces le ordenó que se quitara la ropa mientras él empezaba a desnudarse. La joven mallorquina, entre lágrimas, le pidió que le dejara marcharse. "No vas a salir de aquí en toda la noche", le respondió el hombre. Acto seguido, le quitó la ropa, la llevó por la fuerza a la cama y la forzó a mantener relaciones sexuales. La mujer trató en vano de evitar la violación, pero el agresor le dio tirones de pelo y le gritó que se callara.

Minutos después de esta primera violación, el joven volvió a forzarla. En esta ocasión la intimidó levantando un brazo, haciendo ademán de darle puñetazos para que no se resistiera. El hombre acabó durmiéndose y la víctima intentó aprovechar para escapar. Cuando intentó salir del apartamento, descubrió que el joven había cerrado la puerta con llave.

Tras cuatro horas retenida, ya a mediodía, la mujer propuso al acusado salir a la calle para desayunar. Así logró salir de la vivienda con el procesado. La chica se topó en el rellano con una familiar, momento en el que el procesado salió corriendo. Fue detenido por los Mossos d'Esquadra ese mismo día, después de que la víctima fuera atendida en un hospital y denunciara los hechos. La joven padece secuelas psicológicas desde entonces. Según recogen las acusaciones, padece estrés postraumático, no ha podido regresar a la localidad gerundense en la que ocurrieron los hechos, tiene dificultades para concentrarse y sufre alteraciones del sueño.

La fiscalía considera al sospechoso autor de un delito de agresión sexual y otro de detención ilegal, por los que reclama penas que suman 15 años de prisión, así como 9.000 euros de indemnización para la perjudicada. La acusación particular, por su parte, solicita 18 años de prisión y 30.000 euros de indemnización por los mismos delitos.

El acusado se encuentra en España de manera irregular, por lo que ambas acusaciones piden que sea expulsado del país y se le prohíba regresar cuando se le conceda el tercer grado.

El juicio por estos hechos se celebrará en los próximos meses en la sección tercera de la Audiencia Provincial de Girona.

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