27 de noviembre de 2018
27.11.2018
Diario de Mallorca
Tribunales

Dos años de cárcel por maltratar a sus dos sobrinas discapacitadas de 9 y 11 años

Las menores habrían sufrido también abusos sexuales por parte de su tío, pero la causa contra él ha sido archivada porque sufre demencia

27.11.2018 | 10:51
Dos años de cárcel por maltratar a sus dos sobrinas discapacitadas de 9 y 11 años

El calvario vivido por dos hermanas discapacitadas empezó ayer a pasar factura en los tribunales. La Audiencia Provincial condenó ayer a su tía a dos años de prisión por maltratarlas de manera habitual durante los 23 meses que convivieron con ella en Palma. La mujer reconoció ante el tribunal que durante ese tiempo, cuando las menores tenían 9 y 11 años, les propinó golpes en la cabeza y en las piernas, llegando en una ocasión a apagar cigarrillos en la piel de una de ellas. Además, las niñas habrían sufrido durante esa época todo tipo de abusos sexuales de su tío, el marido de la condenada. La fiscalía reclamaba para él 26 años de prisión, pero a sus 74 años se le ha diagnosticado una demencia que impide juzgarlo y, por tanto, la causa está archivada provisionalmente.

Las dos víctimas padecen discapacidades del 33 y el 36 por ciento respectivamente. En el año 2012, cuando vivían con sus padres en la península, los servicios sociales detectaron que no estaban debidamente atendidas y declaró su situación de desamparo. Fueron acogidas en Palma por sus tíos paternos, que asumieron su guarda.

Cigarrillos apagados en la piel

Pero lo que debía ser una nueva vida en Mallorca para las dos menores, que tenían entonces 9 y 11 años, se convirtió en un tormento. Durante el tiempo que convivieron con la pareja, entre septiembre de 2012 y agosto de 2014, las niñas fueron maltratadas en numerosas ocasiones por su tía.

La mujer, de 61 años, reconoció ayer estas agresiones durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial. Como ella misma confesó entre lágrimas ante el tribunal, propinó golpes en la cabeza y las piernas a sus sobrinas de forma habitual. También admitió que una vez apagó un cigarrillo en la piel de una de las niñas.

La acusada se declaró así autora de dos delitos de malos tratos, por lo que aceptó sendas penas de un año de prisión. La condena, ya firme, es fruto del acuerdo alcanzado entre la fiscalía –que reclamaba inicialmente tres años de cárcel–, el letrado del Consell de Mallorca y el abogado defensor. Las partes pactaron también que se conceda a la mujer el beneficio de la suspensión de la condena. Al carecer de antecedentes, no ingresará en prisión. Además, tendrá prohibido acercarse a menos de 500 metros y comunicarse con las dos víctimas durante los próximos seis años.

Los malos tratos sufridos por las pequeñas salieron a la luz una vez abandonaron el domicilio de sus tíos. El Institut Mallorquí d'Afers Socials (IMAS) acordó en septiembre de 2014 que las menores ingresaran en un centro de protección. En febrero de 2016, los padres de las niñas y el IMAS denunciaron a los tíos que las habían tenido acogidas. Según relataron las pequeñas, durante el tiempo que convivieron con estos familiares no solo sufrieron malos tratos físicos, sino también abusos sexuales.
Según la investigación abierta a raíz de estas denuncias, el tío paterno aprovechaba los momentos en los que se quedaba a solas con los menores para cometer los abusos. Valiéndose de la diferencia de edad –él tiene ahora 74 años–, la indefensión de las niñas por su discapacidad psíquica y la relación familiar que les unía, las violaba tras encerrarse con ellas en alguna de las habitaciones de la casa.

Demencia

El caso fue investigado por un juzgado de instrucción de Palma que llevó a juicio a la pareja. La fiscalía consideró al hombre autor de dos delitos continuados de abusos sexuales a menor de 13 años y otro contra la integridad moral. En su escrito de conclusiones provisionales, el ministerio público reclamó para él penas que suman 26 años de prisión.

Sin embargo, antes de la celebración del juicio al hombre se le diagnosticó una enfermedad mental. Esta circunstancia impide enjuiciarlo y, por tanto, el procedimiento contra él ha quedado archivado provisionalmente. El septuagenario será sometido a revisiones periódicas para comprobar su estado de salud y certificar su puede afrontar un juicio, según explicaron ayer fuentes judiciales.

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