22 de noviembre de 2018
22.11.2018
Crimen machista en Mallorca

Compañeros de Sacri le ofrecieron llamar a la Policía al verle en Conforama

La mujer rechazó que expulsaran al hombre de la tienda justo antes de que él la matara a cuchilladas

22.11.2018 | 00:37
Empleados de la funeraria trasladan el cadáver de la víctima.

Los compañeros de trabajo de Sacri en Conforama ofrecieron a la mujer echar a Pantoja de la tienda y llamar a la Policía justo antes del ataque mortal. La víctima, según han declarado varios testigos, rechazó esta ayuda e instantes después fue acuchillada hasta la muerte por el hombre.

El grupo de Homicidios de la Policía Nacional ha reconstruido los hechos con las testificales y la grabación de las cámaras de seguridad del establecimiento. Según estas pesquisas, Rafael Pantoja llegó a la tienda pasadas las cuatro y media de la tarde, poco después de que ella se incorporara a su puesto de trabajo. El hombre, que había ejercido allí como vigilante, no entró por el acceso principal, sino por una puerta de servicio.

La presencia de Pantoja encendió todas las alarmas entre los trabajadores de Conforama, conscientes del acoso que estaba sufriendo Sacramento Roca. A la mujer le ofrecieron irse a trabajar a una zona más apartada para evitar el contacto, pero ella no quiso.

El hombre acabó acercándose a Sacri y le entregó una fotografía. Ella la cogió a regañadientes, la guardó en su bolso –donde fue hallada por la Policía tras el crimen– y no hizo más caso a su expareja.

Pantoja no se marchó. Empezó a dar vueltas por establecimiento como un cliente más. Los trabajadores de Conforama, inquietos por su presencia, avisaron a Sacri y le dijeron que si quería lo expulsaban del establecimiento y avisaban a la Policía. Ella contestó que no hicieran nada.

Instantes después, el hombre regresó a la caja en la que estaba trabajando su expareja. Sacó el cuchillo de monte de 30 centímetros que llevaba escondido en una de sus mangas, abordó a Sacri por la espalda, la inmovilizó rodeándola con un brazo y empezó a apuñalarla. La primera cuchillada le llegó al corazón y la hizo caer al suelo, donde él la remató, asestándole varios machetazos más.

El acusado huyó, tras amenazar a varios compañeros de Sacri con el arma. Fue perseguido y la Policía acabó deteniéndole poco después en una calle cercana a la tienda de muebles.

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