10 de noviembre de 2018
10.11.2018
Tribunales

Piden 5 años de cárcel para un conductor ebrio que arrolló a tres guardias civiles en Palma

El acusado, un turista alemán, embistió a un agente que regulaba el tráfico y otros dos que lo persiguieron en la ciudad

10.11.2018 | 02:45
El acusado, camino de prisión, tras su detención por el triple atropello en agosto de 2015.

La fiscalía pide cinco años y tres meses de prisión para un conductor aparentemente ebrio que arrolló a tres guardias civiles en Palma en el verano de 2015. El sospechoso, un turista alemán de 49 años, atropelló primero a un agente que regulaba el tráfico por un accidente en la autopista de Andratx. Tras huir del lugar, embistió también a los dos guardias que lo persiguieron y localizaron. Las tres víctimas sufrieron lesiones graves y padecen secuelas desde el siniestro. El hombre presentaba síntomas evidentes de haber consumido alcohol, pero se negó a someterse a la prueba. Estuvo en prisión preventiva dos semanas y fue inicialmente acusado de intento de homicidio, aunque la acusación le imputa finalmente delitos de atentado, lesiones y contra la seguridad vial.

El acusado compareció ayer en un juzgado de lo penal de Palma, donde se celebró una vista previa por esta causa. No llegó a un acuerdo con la fiscalía para admitir su culpabilidad y conformarse con una pena inferior, por lo que el magistrado señaló el juicio para principios del próximo año.

Los hechos ocurrieron hacia las siete de la tarde del 3 de agosto de 2015. Siempre según el relato de la fiscalía, André W. iba al volante de un Volkswagen Golf alquilado junto a su mujer y sus tres hijos, con los que pasaba unos días de vacaciones en Mallorca. El turismo circulaba por la autopista de Andratx en dirección a Palma cuando se topó con un accidente de tráfico en el kilómetro 6,5, a la altura de la salida hacia Gènova y Sant Agustí. La Guardia Civil se había desplegado por la zona y había señalizado con conos un tramo de la vía.

El acusado hizo caso omiso a estas marcas y se adentró en la zona balizada, adelantando por la derecha a los vehículos retenidos por los agentes, que estaban dando paso prioritario a una ambulancia. Un guardia civil, al advertir la maniobra del sospechoso, le dio el alto. El conductor no se detuvo ni salió del carril cortado, por lo que el funcionario se situó en el centro para ser más visible y conseguir que el coche se detuviera y no chocara con la ambulancia.

Tampoco así consiguió interceptarlo. El turismo acabó arrollando al guardia civil, que cayó al suelo, y se dio a la fuga hacia Sant Agustí. Dos agentes fueron entonces tras él, pero perdieron de vista el Volkswagen Golf en la calle Mónaco. Tras recorrer la zona, consiguieron localizarlo en el cruce de la calle Paradís y el camino de Gènova a Sant Agustí, donde había tenido que detenerse por la presencia de un autobús.

Los dos guardias se apearon de su vehículo y se situaron a ambos lados del coche del acusado. El hombre no se dio por vencido. Aceleró y embistió a los dos agentes, para poco después detener el vehículo y seguir la huida a pie. La fuga terminó instantes después, cuando los dos funcionaron lograron capturarlo.

El sospechoso, según reflejó la Guardia Civil en su atestado, presentaba evidentes síntomas de estar ebrio: le olía el aliento a alcohol, se tambaleaba, tenía el habla pastosa y las pupilas dilatadas. En castellano y en alemán le dijeron que debía someterse a la prueba de alcoholemia, pero el conductor se negó en redondo. El hombre quedó detenido y estuvo 14 días en prisión preventiva.

Los tres guardias civiles sufrieron lesiones graves. La peor parte se la llevó el primer atropellado, que fue hospitalizado con contusiones en el cráneo y el tórax y esguince cervical, entre otras dolencias. Estuvo de baja casi un año y desde entonces tiene limitaciones para conducir. Las otras dos víctimas, que no pudieron trabajar en tres meses, padecen también secuelas.

La fiscalía considera al conductor autor de un delito de atentado en concurso con tres de lesiones, así como de otros dos delitos contra la seguridad vial. Por ellos reclama penas que suman cinco años y tres meses de prisión, una multa de 2.700 euros y la retirada del carné de conducir durante cinco años. Además, solicita que indemnice al agente que sufrió las lesiones más graves con 43.866 euros. Los otros dos funcionarios ya fueron resarcidos por la compañía de seguros del coche de alquiler. El juicio se celebrará a finales de enero.

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