22 de octubre de 2018
22.10.2018

Piden 120 años de cárcel para el clan de Los Lobato por asaltar 21 casas y locales en Mallorca

Tres integrantes de la banda intentaron matar a un guardia civil arrollándole al ser sorprendidos robando en un chalé

22.10.2018 | 02:45
Uno de los detenidos en la operación ´Ciconia´ contra el clan de Los Lobato llega al juzgado.

Además de robar también cultivaban marihuana

  • Tres de los integrantes del clan de Los Lobato, además de relacionarlos con una serie de robos, también se les acusa de un delito de tráfico de drogas. Se habrían dedicado al cultivo de marihuana. Una de estas plantaciones fue localizada por la Guardia Civil en un domicilio de Lloret de Vistalegre. También tenían otra plantación en una vivienda planta baja de Palma. El día 24 de agosto de 2017 se realizó un registro en estos dos inmuebles. Se intervinieron diferentes plantas de marihuana que han sido valoradas en casi 20.000 euros, según la fiscalía.
La fiscalía de Palma reclama penas que suman hasta 120 años de cárcel para el desarticulado clan de Los Lobato, un grupo que se especializó en el robo y asalto de viviendas y locales situados en la Part Forana de Mallorca.

Este grupo estaba compuesto por 12 personas, encabezadas por el más mayor de la familia. Se trata de un hombre de 58 años de edad, con antecedentes penales y que en estos momentos se encuentra en prisión preventiva. Del resto de integrantes de este grupo, entre los que hay varios familiares del líder, algunos también tienen antecedentes, sobre todo por robo.

El escrito de acusación de la fiscalía detalla que estas doce personas formaron un grupo estable con la finalidad de realizar robos en viviendas aisladas, repartidas por toda Mallorca. Empezaron a organizarse desde mediados del año 2016.

Cuando entraban a robar en una casa, los delincuentes tenían muy claro qué objetos podían llevarse y cuáles no. Siempre rechazaban aquellos objetos que pudieran permitir su identificación posterior. Es decir, nunca cogían ni teléfonos móviles, ni ordenadores, ni tablets. Solo cogían dinero en metálico y joyas.

Según la fiscalía, cada uno de estos presuntos delincuentes tenía una función determinada en la organización. Por ejemplo, unos compraban los instrumentos que precisaban para cometer los robos como hachas, cizallas o patas de cabra, mientras otros escondían todas estas herramientas en agujeros que realizaban en zonas de campo próximas al lugar donde iban a actuar.

Pero además de encargarse de adquirir todo el material para cometer los robos, otros integrantes de la organización se encargaban de las tareas para localizar las casas o locales donde iban a actuar. Para ello, estos individuos se dedicaban, según describe el escrito de acusación de la fiscalía, a realizar vigilancias sobre los objetivos, de tal forma que averiguaban los horarios de sus ocupantes. Aprovechaban esta información para cometer los robos cuando sabían que no había nadie en estos inmuebles.

No todo el grupo cometía el robo, sino solo varios de ellos. Forzaban las puertas con las herramientas que tenían, registraban todo el inmueble y después se llevaban el dinero y las joyas. Mientras se cometía el robo, otros integrantes del grupo vigilaban por los alrededores para evitar que alguien pudiera llegar y les pudiera sorprender.

Este grupo actuó conjuntamente durante más de un año. La Guardia Civil lo desarticuló el día 24 de agosto de 2017 con la detención de sus integrantes.

Los agentes los localizaron cerca de Petra, donde tenían previsto cometer un nuevo asalto en un chalé. Uno de los agentes ordenó que se detuviera uno de los acusados, que se encontraba al volante de un vehículo que tenía las puertas abiertas. El conductor observó que el guardia venía hacia él y ante esta situación activó la marcha atrás y arrancó. Al llevar la puerta abierta golpeó al agente al suelo, pasándole a continuación por encima con las ruedas delanteras del coche y arrastrándole varios metros. El guardia civil sufrió una severa lesión en el muslo izquierdo.

Otro de los acusados también intentó evitar su detención y lo hizo lanzándose sobre dos agentes, a los que llegó a arrojar hacia el suelo, provocándoles distintas lesiones.

Durante los meses de actividad de este grupo se llegaron a cometer hasta 21 robos, la mayoría de ellos en viviendas aisladas de distintas localidades de la Part Forana de Mallorca, aunque el último asalto lo realizaron en una casa de Palma. Este último robo se cometió cuando la mayoría de los integrantes del clan de Los Lobato ya estaban detenidos.

La fiscalía imputa a los acusados, entre otros delitos, el de integración en una organización criminal. Los principales acusados están en prisión.

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