22 de agosto de 2018
22.08.2018

El cabecilla de la red de tráfico ilegal de tortugas ya fue investigado en 2009

Ya se ha determinado que, para algunas de las especies recuperadas, el valor de una pareja reproductora alcanza los 60.000 euros

22.08.2018 | 14:27
El cabecilla de la red de tráfico ilegal de tortugas ya fue investigado en 2009

El cabecilla de la red de tráfico ilegal de tortugas amenazadas que ha desarticulado la Guardia Civil entre Llucmajor y Barcelona ya fue denunciado por el mismo motivo en 2009 pero desapareció hasta que el año pasado detectaron en el aeropuerto de Palma un envío de varios ejemplares de especies protegidas que resultó ser para él.

Ya en 2009 tenía a su cargo en Mallorca "gran cantidad de animales". "Se le denunció, se hicieron varias actuaciones pero desapareció y estuvo en paradero desconocido hasta el año pasado", ha explicado el teniente del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil Pedro García en una rueda de prensa.

El principal investigado en la operación que ha supuesto la desarticulación de una de las mayores organizaciones internacionales dedicada al tráfico ilegal de especies amenazadas de tortuga es un hombre de nacionalidad alemana que fue detenido a finales de junio y que está en libertad provisional, si bien el caso se ha conocido hoy porque la Guardia Civil continúa investigando esta trama con conexiones internacionales.

Había organizado un criadero en una finca rural, transformada en una auténtica factoría de fabricar tortugas de especies amenazadas.

Entre los 1.145 ejemplares incautados se incluyen adultos, crías y hasta 200 hembras en época de puesta, tortugas marinas y de tierra; especies "de caja" (Cuora sp.) que se pueden ocultar por completo en el interior del caparazón y otras llamadas "hoja" por su característica concha. En total, están representadas 62 especies.

Si bien la Autoridad Administrativa del Convenio sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) trabaja para estimar el valor de ingente alijo de tortugas, en algunos casos es incalculable ya que hay ejemplares de especies que llevan al menos 5 años sin verse en libertad por lo que es posible que solo existan en cautiverio.

La tasación también es dificultosa porque deben aplicarse numerosos criterios de valoración que van desde la edad de los especímenes, a las características morfológicas y físicas de cada tortuga, que tengan o no pareja o que ya estén adaptados a la cría en cautividad. Lo que es seguro es que "el valor económico va a ser alto", anticipa el teniente del Seprona.

Ya se ha determinado que, para algunas de las especies recuperadas, el valor de una pareja reproductora alcanza los 60.000 euros.

La importancia de esta operación, al margen de la cantidad de especímenes y su posible valor en el mercado ilegal, es a nivel conservacionista. "Tenemos 62 especies protegidas por el convenio CITES, de las que 14 de ellas están consideradas en peligro crítico de extinción, lo que permitirá a las autoridades competentes realizar programas de conservación", explica García.

Cuando fueron halladas, las tortugas estaban bien cuidadas y cada una recibía su alimentación específica, que para algunas especies es exclusivamente a base de langostinos, mientras otros ejemplares son vegetarianos y algunos solo comen carne, ha explicado el director de la Fundación Natura Parc, Mariano Mas sobre la dificultad de su dieta.

El elevado coste de mantenimiento de cada animal se debe también a que muchos ejemplares son adultos de más de 5 años, "cuyo valor aumenta más porque ya se están reproduciendo".

Explica que "era un negocio que buscaba el máximo rendimiento de todos los ejemplares" y añade que el responsable "sabía lo que hacía y cómo lo hacía", como demuestra que son especies "de todo el mundo, procedentes de diferentes climas y todas ellas aclimatadas a Mallorca".

Las hay de China, Canadá y Madagascar. Se sabe el país del que proceden pero no el origen concreto de cada tortuga, precisamente "porque este hombre lleva tantos años en la actividad", añade el teniente García.

Hay tres detenidos en la operación, por presuntos delitos de tráfico de especies protegidas, contrabando y blanqueo de capitales. El teniente advierte de que "las condenas son bastante bajas en los delitos medioambientales y eso contribuye a que haya un auge internacional porque el riesgo es bajo y el beneficio alto".

En cuanto al millar de tortugas, hasta que se celebre el juicio no se podrá saber su destino, si bien lo habitual es que queden a disposición de CITES. "Estas tortugas no se pueden reintroducir porque no hay una trazabilidad y no se sabe si tienen alguna enfermedad, pero en un futuro podrían entrar en programas de conservación y hacer planes de reintroducción en su lugar de origen", concluye el investigador.

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