11 de julio de 2018
11.07.2018
Tribunales

Piden cuatros años a un padre por abuso sexual continuado de su hija

La menor declaró a puerta cerrada, tras echarse a llorar, y dijo que, a los ocho años, no le dejó que la tocara

10.07.2018 | 21:11
El acusado de abusar de su hija, ayer, en la Audiencia.

Tras echarse a llorar, una niña de 13 años prestó ayer declaración a puerta cerrada en la Audiencia Provincial de Palma para prestar declaración ante los presuntos abusos sexuales continuados a los que le habría sometido su padre en su domicilio del Port de Pollença. El fiscal pidió ayer, en sus conclusiones, cuatro años de prisión para el acusado.

De acuerdo con el escrito de acusación del fiscal, los abusos sexuales los habría cometido el progenitor siempre que se quedaba a solas con su hija y cuando esta contaba con seis y siete años. Según el ministerio público, estos tocamientos se habrían repetido en, al menos, tres ocasiones. Los padres se habían separado y la custodia se la repartían padre y madre en fines de semana alternos.

Durante su comparecencia en la sala, el acusado negó categóricamente los presuntos abusos sexuales a su hija. "A lo más que he llegado es a hacerle un balbuceo en la barriga para que se riera", espetó el procesado a las preguntas del fiscal.

Asimismo, el progenitor consideró que la denuncia por supuestos tocamientos a su hija respondía a un supuesto fin espurio de su expareja. En concreto, aludió al hecho de no pasarle la totalidad de la pensión de manutención por encontrarse en paro.

Por su parte, la madre de la pequeña replicó que tuvo conocimiento de los supuestos abusos sexuales del padre al advertir un comportamiento extraño de su hija. "Mamá, papá a veces me toca en mis partes íntimas". le desveló la menor.

A raíz de esta confesión de la niña, la madre denunció estos hechos ante la Guardia Civil. Agentes del Equipo de Mujer y Menor (Emume) del Instituto Armado le tomaron declaración a la niña. También fue asistida por técnicos especialistas en menores.

Sin huellas de manipulación


Poco antes de empezar su alocución, la menor, separada por un biombo de su progenitor, se echó a llorar. A raíz de este hecho, la presidenta del tribunal decretó que su declaración tuviera lugar a puerta cerrada.

Dos técnicos prestaron declaración durante la prueba pericial. Una de las especialistas hizo especial hincapié en que no apreció indicios de que la menor se encontrara manipulada por su madre.

Por su parte, la abogada defensora del procesado solicitó la libre absolución de su cliente, al considerar que había "contradicciones" entre las declaraciones de madre e hija y que los informes periciales "no aclaran nada".

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