La Audiencia de Palma en una localidad del norte de la isla. El hombre sometió a tocamientos a una de las víctimas en tres ocasiones y simuló un coito con la otra entre 2002 y 2005. El fallo le declara autor de dos delitos de abusos, uno de ellos continuado y con introducción de miembros corporales. En ambos casos se valora la agravante de especial vulnerabilidad de la víctima y la atenuante de dilaciones indebidas, ya que la causa estuvo paralizada varias veces y tardó ocho años en llegar a juicio. El hombre tiene pendiente otra causa en la Audiencia Nacional por hechos similares ocurridos en Argelia, su país natal.

La sentencia de la sección segunda de la Audiencia explica que el acusado, de 59 años, aprovechó la relación familiar y de amistad que mantenía con los padres de las dos menores. El fallo declara probados tres episodios de abusos a una de las pequeñas ocurridos entre 2002 y 2004, en los que las sometió a tocamientos en los genitales y llegó a introducirle los dedos en la vagina. El condenado pedía a la niña que no contara lo ocurrido. Respecto a esta víctima, las magistradas consideran que no ha quedado probado otro episodio similar.

El hombre abusó también de otra menor de la misma edad a principios del año 2005. Aprovechó que se había quedado a solas con ella para levantarla y dejarla con las piernas abiertas, imitando entonces un movimiento coital acercando y alejando a la niña para que sus genitales entraran en contacto. La víctima llegó a pedirle que parara, pero el acusado le replicó que no iba a hacerlo porque quería poner celosas a las perras que tenía. Las dos perjudicadas tuvieron que ser tratadas por un psicólogo y una de ellas padece secuelas permanentes, según refleja la sentencia.

El tribunal declara al procesado, que negó los hechos durante el juicio, autor de dos delitos de abusos sexuales, uno con acceso carnal y continuado, agravados por la especial vulnerabilidad de las víctimas, por los que le impone ocho años y diez meses de prisión respectivamente. Las magistradas consideran "totalmente desmesurado" el tiempo transcurrido desde que se denunciaron los hechos en 2010 hasta que se celebró el juicio en marzo pasado. Atribuyen este retraso a unas dilaciones injustificadas en la instrucción del caso, por lo que atenúan las penas al hombre.

El procesado, que deberá indemnizar a las víctimas con 15.000 y 1.000 euros respectivamente y no podrá acercarse a ellas en 12 años, tiene todavía pendiente un juicio en la Audiencia Nacional por abusos sexuales cometidos en Argelia a una de estas menores y otra niña.