19 de abril de 2018
19.04.2018
Tribunales

La Audiencia ordena que declaren los chicos que vieron el atropello de Madre Alberta

El tribunal, en contra del criterio del fiscal y la jueza, cree que esta prueba "no es inútil" y serviría para esclarecer los hechos

20.04.2018 | 22:04
Calle Miguel Lladó, en Palma, donde se produjo el atropello mortal de la menor de 14 años.
La Audiencia de Palma ha ordenado al juzgado de instrucción que investiga el caso de la alumna de 14 años del colegio Madre Alberta que murió atropellada por un taxi cuando realizaba una prueba de orientación en los alrededores de la escuela el 26 de abril de 2017 que explore a cinco menores, compañeros de la víctima, que fueron testigos del accidente.

El tribunal de la sección segunda ha estimado parcialmente el recurso de apelación interpuesto por los padres de la adolescente fallecida, representados por el abogado Daniel Castro, quienes habían solicitado que se tomara declaración a los alumnos que presenciaron el siniestro. Así, la sala ha resuelto que se tiene que explorar a estos menores que participaron en la actividad de orientación o en su preparación al considerar que esta diligencia "no es superflua ni inútil" y puede servir para esclarecer los hechos.

La Audiencia detalla que esta prueba se llevará a cabo con las garantías y medidas previstas para proteger a los menores y evitar su victimización, es decir, que podrán comparecer asistidos por expertos o psicólogos.

Los padres de la alumna fallecida, que ejercen la acusación particular en el proceso en el que figuran como investigados dos profesores y el conductor del taxi que arrolló a la niña, habían pedido al juzgado la exploración de cinco menores y la toma de declaración en calidad de testigo del policía local de Palma que elaboró el cálculo de velocidades en el atestado policial. La fiscalía se opuso y la magistrada de instrucción denegó la práctica de estas pruebas por considerarlas inútiles, y que nada iban a añadir a la posible concurrencia o no concurrencia de negligencia en el cuidado de la menor por parte de los profesores investigados, ni a la existencia o no de imprudencia por parte del taxista imputado.

La Audiencia de Palma, por un lado, concluye que la declaración del policía local que efectuó el cálculo de velocidad del conductor que atropelló a la alumna no es necesaria que se realice en el juzgado de instrucción, dado que el cálculo ya obra en la causa y la valoración de la corrección de la misma corresponde en su caso "al acto de juicio oral".

Diligencia útil


Pero, la sala, por otro lado, sí que considera útil la exploración de los menores. El recurrente alegó que ellos fueron los testigos presenciales y directos de los hechos y que era necesario garantizar que su declaración se efectuase con la mayor cercanía a los hechos evitándose pérdidas de detalles o confusiones fruto del paso excesivo del tiempo y fragilidad de la memoria.

Frente a ello, la fiscalía se opuso argumentando que se debía evitar la victimización de los menores que ya fueron explorados en policía y que además no iba a ser útil para esclarecer si la imprudencia es o no grave, si bien no negaba la relevancia de su toma de declaración en caso de juicio oral.

El tribunal recalca que "desde luego" debe de tenerse en consideración la afectación que la exploración puede tener para los jóvenes que vieron fallecer a su compañera, "pero también es preciso esclarecer los hechos y valorar si nos hallamos ante una imprudencia grave o menos grave (que podría ser constitutiva de infracción penal) o leve (que sería impune) y, para ello, la exploración de quienes participaron en la actividad y recibieron de primera mano las consignas, advertencias y vieron cómo se practicaba la misma, se muestra como claramente pertinente". La sala abunda: "No parece que pueda ser inútil para descartar la entidad de la imprudencia y quiénes en su caso podrían ser responsables de ella".

La Audiencia da la razón al abogado Daniel Castro al detallar que "acierta efectivamente cuando afirma que debe evitarse posponer las exploraciones, pues es claro que la cercanía a los hechos permite mayor precisión en la declaración sobre los mismos". Así, la sección segunda añade que lo procedente es que se practique esta diligencia por el juzgado instructor, con grabación de la exploración para que pueda ser utilizada en el juicio oral. También deben adoptarse todas las medidas para que los menores se encuentren en un ambiente que no se revele como hostil y con la asistencia que precisen para evitar un mayor perjuicio moral.

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