01 de abril de 2018
01.04.2018
Acoso escolar

Condenan a cuatro alumnas del colegio Sagrado Corazón por ´bullying´

La víctima tuvo que recibir asistencia psicológica tras sufrir acoso, vejaciones y agresiones - La Audiencia impone a las menores penas de libertad vigilada y la asistencia a talleres de reeducación

01.04.2018 | 19:06
La Audiencia de Palma ha confirmado la condena impuesta por el juzgado de Menores.
La Audiencia de Palma ha ratificado la condena a cuatro chicas menores que durante varios meses del curso 2014/2015 acosaron a una compañera de clase en Palma, a la que retenían tanto en el interior del colegio como a la salida del mismo. La víctima sufrió empujones, zancadillas y tirones de pelo, y también la insultaron y menospreciaron, por lo que sufrió episodios de ansiedad y tuvo que recibir asistencia psicológica. Las cuatro agresoras han sido condenadas por un delito de trato degradante a penas de libertad vigilada y la obligación de participar en distintos cursos sobre convivencia, aprendizaje para la resolución de conflictos o control de la violencia.

Los hechos, según consideró probado el Juzgado de Menores de Palma, ocurrieron durante el primer trimestre y parte del segundo del curso 2014/2015 en el colegio Sagrado Corazón de Palma. Cuatro alumnas, "puestas de común acuerdo, empujaban, zancadilleaban, tiraban del pelo y retenían para menospreciar e insultar" a la víctima, una compañera de clase, a la que llamaban "guarra y asquerosa". Como consecuencia de este acoso, la víctima sufrió alteraciones de conducta y crisis de ansiedad, y tuvo que recibir tratamiento psicológico a finales de 2015, aunque la sentencia no considera acreditado que los episodios de bullying que sufrió fueran la única causa.

Medidas de reeducación

La sentencia del Juzgado de Menores, dictada a finales de 2017, imponía diversas penas a las cuatro condenadas, todas tendentes a la reeducación de las chicas.

A una de ellas se le impuso un año de libertad vigilada, en el que tenía que participar en un programa formativo laboral, un taller de habilidades sociales, aprendizaje de resolución de conflictos y control de la violencia, estructuración del ocio y tiempo libre.

La segunda de las chicas fue condenada a un año de tareas socioeducativas consistentes en un taller específico sobre convivencia escolar y prevención de situaciones de acoso.

A otra de ellas se le impuso también un año de tareas socioeducativas consistentes en la realizaciónde actividades de carácter formativo y la asistencia a un taller de habilidades sociales y resolución de conflictos, y un taller informativo sobre el acoso escolar.

Y la última fue condenada a un año de libertad vigilada con un seguimiento escolar o, en su caso, taller formativo-laboral, evaluación psicológica y en su caso tratamiento psicológio, estructuración del ocio y tiempo libre y deshabituación de sustancias estupefacientes.

A todas ellas se les impuso además el pago conjunto de una indemnización de 400 euros a la víctima como reparación de los perjuicios causados.

El colegio, por su parte, impuso medidas disciplinarias contra las cuatro acusadas por el trato degradante a la víctima.

Recurso ante la Audiencia

La sentencia fue recurrida por la defensa de una de las menores, y el caso llegó a la Audiencia de Palma. El tribunal considera probados los abusos y que las cuatro chicas son autoras de un delito de trato degradante, por lo que desestima el recurso interpuesto y confirma las penas. La sentencia de la Audiencia es firme y contra ella no cabe recurso.

En sus razonamientos jurídicos el tribunal acepta las motivaciones que llevaron al juez de Menores a dar más credibilidad a la versión de la víctima sobre las de las acusadas. Recuerda además que la acusación de la víctima se vio reforzada por otros elementos, como un episodio producido a principios de 2017, cuando las acusadas acudieron a la tienda de la madre de la niña acosada y le dijeron que su hija "iba a volver a casa con la cara marcada".

La madre de la menor relató también en el juicio que cada vez que acompañaba a su hija al colegio se encontraba a las cuatro condenadas en un banco y que estas las insultaban y las miraban de forma amenazante.

Durante el juicio, varios años después de los episodios de acoso, la madre aseguró que su hija seguía limitando su actividad social y evitando acudir a ciertos lugares para no encontrarse con las acusadas.

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