14 de enero de 2018
14.01.2018
Desapariciones

Desaparecidas sin rastro

Ocho mujeres jóvenes, de mediana edad y ancianas de Balears permanecen en paradero desconocido desde hace años

14.01.2018 | 12:16
Desaparecidas sin rastro

Sin noticias de ellas. La aparición del cadáver de Diana Quer 500 días después de perder su rastro ha provocado que vuelvan a cobrar fuerza los casos de desaparición de mujeres en Mallorca en los que planea la sombra de una mano criminal. La inmensa mayoría continúan abiertos y los investigadores no cejan en su empeño, pero el tiempo corre en contra y las dificultades para hallarlas aumentan con el paso de los meses.

Ocho mujeres han desaparecido en Mallorca en los últimos años en extrañas circunstancias. El hallazgo del cadáver de Diana Quer en Galicia un año después de haber sido vista con vida por última vez ha puesto de manifiesto otros hechos similares ocurridos en Mallorca en los últimos años, con la salvedad de que sus cuerpos todavía no han sido aún hallados. La sombra de la mano criminal planea sobre la inmensa mayoría de estos casos, que aún no se han cerrado.

La desaparición de la profesora del colegio Santa Mónica de Palma Ana Eva Guasch está envuelta en un halo de misterio. La madrugada del 21 de octubre de 2001, cuando contaba con 27 años, regresaba a su domicilio después de haber celebrado un cumpleaños en un local del Paseo Marítimo. Desde entonces, nunca más se la ha vuelto a ver.

Su entorno más próximo de amistades sostuvo desde el primer momento que su ausencia no era voluntaria. Hubo una polémica inspección ocular y un no menos controvertido interrogatorio a sus amigos. Siempre hubo un sospechoso de su desaparición, un exnovio, pero el círculo no se llegó a cerrar y el caso sigue abierto. ¨Continúa siendo una espina clavada para los investigadores de la Policía Nacional.

Más enrevesadas aún son las desapariciones de Ángeles Arroyo y de Margalida Bestard. Con una diferencia de 11 años, ambas mantienen un nexo común: un único sospechoso. Antonio S.O. llegó a estar incluso en prisión provisional por su relación con el primer caso.

Ángeles Arroyo, de 54 años, regentaba un bar y Antonio, al lado, una tienda de souvenirs en Cala Major. El 6 de noviembre de 1996 desapareció sin dejar rastro y no se le ha vuelto a ver. Varios testigos aseguran que uno y otro mantuvieron días antes una acalorada discusión. Dos años después de estos hechos, Antonio S.O. fue detenido, pero fue puesto en libertad por falta de pruebas.

Durante los interrogatorios, Antonio reconoció haber mantenido más de una trifulca con Ángeles. Según su particular versión, las mesas y las sillas del bar dificultaban la entrada de clientes a su establecimiento de recuerdos.

Entonces, en la tienda de Antonio se hallaron restos de sangre de Angelita, como todo el mundo la conocía. La versión del sospechoso era que se había cortado con una botella de cristal y había ido a su local que se la curara con mercromina y agua oxigenada. No fue convincente e incluso ingresó en la cárcel, aunque fue puesto en libertad.

Búsqueda con georradar


Una década después, en 2007, los investigadores de Homicidios buscaron con un georradar su cuerpo en una finca de Llucmajor de 10.000 metros cuadrados. No hubo éxito.

El nombre de Antonio S.O. había vuelto a salir a la luz el 10 de octubre de ese año a raíz de la desaparición de Margalida Bestard, de 72 años. Esta vecina de Pòrtol había acudido al domicilio que había vendido un año antes al sospechoso, en el edificio Marineta de s'Arenal de Llucmajor, para cobrarle la tasa de basuras. Pese a la venta del inmueble, algunos impuestos le seguían llegando a su nombre.

Al repasar el listado de todos los residentes en el edificio Marineta, el nombre de Antonio S.O. llamó la atención. Volvía a estar involucrado, 11 años después, en la desaparición de otra mujer en Mallorca.

Dos vehículos propiedad de Antonio S.O. fueron inspeccionados para hallar vestigios de Margalida Bestard. Incluso una rampa de su garaje fue horadada para ver si allí se encontraban los restos de la mujer. La Guardia Civil le interrogó reiteradamente e incluso psicólogos criminalísticos le analizaron. No se derrumbó. El sospechoso se mantuvo aparentemente tranquilo, aunque tenía arranques de cólera.

Otros casos bien distintos, pero que mantienen un paralelismo entre sí, son las desapariciones de Ozana María do Santos y María Marleni Vasco Salazar. Ambas estaban vinculadas al mundo de la prostitución y de las dos se perdió el rastro en el año 2006.

El 19 de marzo de ese año Ozana, brasileña de 48 años, salió de su casa en Lloseta y se dirigía a la fiesta de cumpleaños de un amigo. Nadie la ha vuelto a ver. La Guardia Civil descartó una desaparición voluntaria. En julio de 2006, María Marleni, colombiana de 44 años, tenía que recoger a su hermana y a sus sobrinas en Son Sant Joan. Nunca acudió a la cita. Se desconoce su paradero desde entonces.

La desaparición de la entonces adolescente Malén Ortiz el 2 de diciembre de 2013 en Magaluf enervó a la opinión pública. Los ímprobos esfuerzos de la Guardia Civil por encontrarla han resultado vanos hasta ahora. Su rastro se pierde camino de Son Ferrer al ser grabada por la cámara del vivero de sa Porrassa. Su padre ha elevado recientemente la recompensa a 250.000 euros a la persona que dé una pista fiable que contribuya a averiguar su paradero.

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