20 de noviembre de 2017
20.11.2017
Tribunal4es

Una transexual denuncia al Servicio de Salud asturiano por "vejaciones y humillaciones"

Critica las preguntas que le hacía una psicóloga de la Unidad de Género, que atentaban "contra mi honor"

21.11.2017 | 17:54
La joven Claudia García Díaz.
Claudia García Díaz, de 20 años, es una mujer aunque su DNI todavía diga lo contrario. Para colmo se ha visto obligada a interponer una denuncia contra el Sespa por lo que considera un "trato vejatorio, sexista y humillante" que incluso la llevó a tratar de quitarse la vida. Preguntas como "¿Te importa la profundidad de tu vagina?", "¿Te masturbas con ropa de mujer puesta?", "¿Eres activa o pasiva?", "¿Cuáles son las posiciones que haces con tu pareja en la cama?" -las que le formuló, según su denuncia, una psicóloga de la Unidad de Tratamiento de Identidad de Género del Principado de Asturias (UTIGPA), han sido el detonante. " Me han producido unos daños psicológicos de los que aún me estoy recuperando", lamenta Claudia García, natural de Piedras Blancas y afincada en Gijón.

Esta joven asturiana ha decidido compartir su historia mostrando su nombre y su cara para hacer público un problema "que es muy habitual" en Asturias. "Muchas de las personas que están en mi situación optan por automedicarse, otras tienen miedo de denunciar y hay quien se suicida", describe Claudia García que, a principios de noviembre, interpuso una denuncia ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Gijón al considerar que el Sespa ha "vulnerado derechos constitucionales conmigo como son el derecho al honor y a la intimidad con esas preguntas".

El origen está, según explica, en lo que la UTIGPA llama "test de vida real" que consiste en adaptar su aspecto y su manera de vivir al sexo deseado, basándote en el estereotipo de chico afeminado y mujer masculina. Ahondando en el problema comenzó en el mes de mayo a entrevistarse con una psicóloga. "Me preguntaba por qué tipo de amistades suelo tener, por lo que hacía en la intimidad o por mis genitales; me sentía humillada y vejada", revela. "Nunca sentí que recibía apoyo, siempre salía mal de la consulta a la que estuve yendo desde mayo a septiembre", añade Claudia Díaz que aún acude a un centro de salud mental para "tratarme y recuperarme porque llevo dos años hormonándome y no ha servido para nada".

Ahora, tras la demanda, cuenta con una abogada de oficio para acudir a la vía contencioso-administrativa y poder así reclamar una terapia hormonal -enfocada para lograr luego una intervención quirúrgica- para cambiar de sexo porque para ella "es una necesidad".

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