12 de noviembre de 2017
12.11.2017
Tráfico ilegal de animales

Ocho investigados en una operación contra el tráfico ilegal de aves protegidas

La Guardia Civil ha intervenido 23 ejemplares rapaces y un mono verde en criaderos y zoos de Balears

12.11.2017 | 02:45
Un guardia civil y un técnico con una de las aves rapaces intervenidas en el operativo.
La Guardia Civil se ha incautado de 23 aves rapaces, entre ellas dos águilas perdiceras, en una operación contra el comercio ilegal y el expolio de fauna en Balears, en la que ha inspeccionado 21 criaderos y zoológicos de Mallorca, Menorca y Eivissa. Ocho personas, entre ellas los presidentes de tres asociaciones y clubes de cetrería de la isla, están imputadas por delitos contra la fauna y falsedad documental.

En la Operación Pihuelas, llevada a cabo por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), los agentes han intervenido 23 aves rapaces y un mono verde. Tras identificar a los principales criadores y poseedores de rapaces de Balears, los agentes comenzaron las inspecciones, muchas de ellas de forma simultánea. En Mallorca hubo inspecciones en centros de Esporles, Algaida, Cala Murada, Felanitx y en el aeropuerto y puerto de Palma. Las inspecciones consisten en comprobar que las instalaciones para la cría de estas aves cumplen los requisitos y que cada ejemplar cuenta con la documentación pertinente.

La Guardia Civil ha destacado una inspección efectuada en un núcleo zoológico de la comarca de es Raiguer, donde hallaron gran número de rapaces y fueron intervenidas dos águilas perdiceras por supuesta falsedad del documento CITES de una de ellas, y manipulación de la anilla de la otra. En este mismo centro también fueron intervenidas tres águilas reales y un mono verde por deficiencias en la documentación, así como dos pigargos de Steller. Además, se descubrió una plantación de 142 plantas de marihuana, que fue intervenida, y fue detenido el presunto autor de un delito contra la salud pública.

Según fuentes del instituto armado, los investigados supuestamente se adueñaban de rapaces recién nacidas de sus nidos –pese a estar prohibido por su especial protección– y luego falseaban la documentación para simular que habían nacido en cautividad o sustituir a ejemplares fallecidos con los papeles de estos. Han sido necesarias pruebas de ADN para evidnciar el fraude.

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