31 de octubre de 2017
31.10.2017
Vandalismo

Un rastro de destrozos por 21 euros

Una drogadicta rompe a pedradas los cristales de tres locales y un vehículo para conseguir un exiguo botín en calderilla

31.10.2017 | 10:06
Un rastro de destrozos por 21 euros
Durante varias horas de la madrugada de ayer, una patrulla de la Policía Local de Palma pudo seguir los pasos de una drogadicta, desde es Coll den Rebassa al Molinar, por el rastro de destrozos que dejaba a su paso para entrar a robar en los comercios. La mujer rompía a pedradas los vidrios de las puertas o ventanas para irrumpir en los locales en busca de dinero o artículos de valor. Sin embargo, cuando fue detenida se comprobó que el botín no estaba a la altura de los desperfectos cometidos: 21 euros en monedas fraccionarias y diversos artículos usados de higiene personal.

Según han informado fuentes policiales, los primos destrozos se detectaron sobre las dos de la madrugada de ayer. La central del 092 recibió un aviso de que se había cometido un robo en una gasolinera del Camino de Can Pastilla, a la altura de es Coll. El encargado había acudido al lugar tras ser alertado por la alarma, y se había encontrado con la puerta de vidrio reventada a pedradas. Una patrulla confirmó que no había nadie en el interior. El encargado comentó que en principio no notaba nada en falta, por lo que parece ser que el ladrón no había tenido tiempo de robar nada. Junto al agujero del vidrio encontraron manchas de sangre, de lo que dedujeron que el delincuente se había cortado al entrar.

Apenas media hora después, el 092 recibe otra llamada alertando de un robo en un kiosko de una heladería de la calle Córcega. De nuevo habían abierto un agujero en la puerta a pedradas, y otra vez se fueron de vacío, ya que la segunda puerta interior no había llegado a ser forzada. En este caso había un testigo. Una persona había presenciado el robo frustrado y describió a una mujer con una mochila verde a la espalda.

Unos cuarenta minutos después se produjo otro robo en una pizzería de la calle Llucmajor, en es Molinar. La ladrona había destrozado un ventanal a pedradas para llevarse un bote con una pequeña cantidad de moneda fraccionaria.

Y luego se descubrió el último "golpe". Habían reventado de una pedrada la ventanilla de una roulotte aparcada en la calle Golfo de León. El propietario confirmó que le habían sustraído algunos artículos de higiene personal de poco valor, como un bote de desodorante

La carrera acabó finalmente poco después, en las proximidades del poblado de Son Banya. Una patrulla policial interceptó a una sospechosa que correspondía plenamente con la descripción que tenían de la ladrona. Se trataba de María Gemma C.M., de 45 años.

Llevaba una mochila verde y una mano cubierta por una venda ensangrentada. Cuando los agentes le preguntaron qué le había pasado contestó escuetamente: "Me he cortado". La presunta ladrona intentó escapar corriendo hacia Son Banya, pero fue interceptada y detenida. En la mochila le encontraron un frasco de crema de manos, dos tijeras, un peine, un bote de desodorante, dos jeringuillas usadas y 21 euros en monedas fraccionarias.

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